«El alcalde se mantiene en la misma postura que dijo siempre. No realizaré bodas entre homosexuales y si la ley no me obliga no delegaré en ningún concejal, si la ley me obliga estudiaré la posibilidad, incluso en ese supuesto, de ejercer la objeción de conciencia. Es un tema que está hablado sobradamente». Francisco Javier León de la Riva aseguró ayer, tras la celebración del pleno municipal, «no ser abanderado» de la causa, pero se mantiene firme en su postura. Quienes creyeron que había rectificado sus primeras declaraciones, las que le convirtieron en estrella mediática en programas de crónica social, se equivocaron. Su intención es que en el Ayuntamiento no se ’oficien’ estos enlaces.
El regidor apeló a la «prudencia» en este tema -«no voy a vender la piel del oso antes de cazarla»- y sugirió la posibilidad futura de recurrir la norma «o a lo mejor -señaló- hay algún juez que antes que el alcalde de Valladolid lleva la ley al Tribunal Constitucional».
León de la Riva avanzó que no acudirá a la manifestación convocada para el próximo sábado por el Foro de la Familia contra la reforma del Código Civil que reconocerá el derecho al matrimonio civil entre parejas del mismo sexo y justificó su ausencia: «No voy a todas las manifestaciones, hay muchas a las que no voy y estoy de acuerdo con el motivo de la convocatoria. No soy un abanderado, tengo mis convicciones personales y actúo conforme a ellas», recalcó.
Antes de estas explicaciones, el PP había rechazado dos mociones presentadas por Izquierda Unida y el PSOE en las que se pedía un reconocimiento de este derecho por parte del Ayuntamiento, así como un apoyo explícito al colectivo de gais, lesbianas y transexuales. En la primera el portavoz popular, José Ferrández Otaño, afirmó que su partido siempre ha defendido la no discriminación por cuestión de sexo y compartió la necesidad de una seguridad jurídica para estas parejas, eso sí no a través de la figura que se pretende. Según recalcó el concejal, instituciones como el Consejo de Estado, el Tribunal Constitucional y el Supremo se han mostrado contrarias a que esta unión sea considerada como un matrimonio. «No es cuestión de lenguaje, sino de concepto. Tampoco equiparamos comunidad autónoma con nación o nacionalidad», dijo Otaño, quien recalcó que su partido tratará de demostrar que la figura es «inconstitucional». No obstante, afirmó que el PP se compromete al cumplimiento estricto de la ley.
Veto y objeción
Tampoco prosperó la moción presentada por el socialista Julio del Valle en la que se pedía la puesta en marcha de un observatorio contra la discriminación, subvenciones para los colectivos de gais y lesbianas y un apoyo explícito para los días contra la homofobia y la transfobia (17 de mayo) y del orgullo gai (28 de junio). Ferrández Otaño señaló que el Ayuntamiento ya subvenciona económicamente a estas asociaciones y consideró que el Consistorio tiene recursos suficientes en sus servicios sociales como para crear el nuevo observatorio.
La Comisión de Justicia del Senado rechazó ayer los vetos del PP y del senador de Unió Democrática de Catalunya, Jordi Casas y Bedós, al proyecto de ley del matrimonio entre personas del mismo sexo, pero incluyó una enmienda que permitirá alegar objeción de conciencia para no celebrar esas bodas.
El veto del Partido Popular solo obtuvo el respaldo de los senadores de ese grupo parlamentario, y el de Unió ninguno, porque los populares se abstuvieron y el representante de CiU en la Comisión, Lluis Badía, votó en contra.
El derecho a la abstención de funcionarios y autoridades por razones de conciencia fue incluido gracias a una enmienda que consensuaron el PP y CiU, a través de la cual se garantiza también el derecho de los contrayentes a casarse en el consistorio o juzgado que elijan, ya que esas instituciones deberán contar con un sistema de sustitución.
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