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Evolución

Parquesol y la zona sur han duplicado su población en la última década

El centro y los barrios tradicionales, como La Rondilla, Delicias y Pajarillos, pierden vecinos pese a la llegada de población inmigrante

Sábado 30 de diciembre de 2006 · 2272 lecturas · rss article rubrique


El mapa demográfico de Valladolid ha dado un vuelco durante los últimos veinte años, de acuerdo con los datos del padrón municipal que controla el Ayuntamiento. La pujanza de los nuevos barrios -como Parquesol y la zona sur- es crucial para entender la tremenda sangría de habitantes que ha sufrido en estas dos décadas no solo el centro de la capital, sino también los barrios tradicionales, que han visto cómo su población decrecía a pasos agigantados, con unos datos tan solo maquillados en los últimos años con la llegada de nuevos vecinos procedentes de otros países.

Así, por ejemplo, La Rondilla ha perdido 4.862 vecinos, Pajarillos bajos se ha dejado 4.646 habitantes y el retroceso en Delicias se cifra en 4.798. El descenso de población también es perceptible en Circular (con 3.045 vecinos menos en veinte años) y los barrios del centro de la capital, como el entorno de Caño Argales, que ha perdido 2.659 residentes.

En el lado opuesto de la balanza se sitúan los dos grandes barrios nacidos en la década de 1980 y que tuvieron su gran desarrollo urbanístico entre 1990 y 2000. Parquesol y la zona de Parque Alameda, Covaresa y Paula López han multiplicado su población por siete desde el año 1986 y la han duplicado en la última década.

En Parquesol han pasado de 4.169 vecinos empadronados el 1 de abril de 1986 a los 26.015 que había registrados el 1 de enero del 2006. El mayor crecimiento se produjo entre 1991 y 2001, coincidiendo con el mayor periodo de concesión de licencias en la zona.

La evolución en estos veinte años en Las Villas, Covaresa, Parque Alameda y Paula López ha pasado de los 2.714 hasta los 18.956 residentes, con una gran explosión demográfica sobre todo a mediados de la década de 1990, cuando arrancó la construcción de nuevos pisos en esta zona. Así, por ejemplo, las primeras licencias urbanísticas en el nuevo plan Parque Alameda se concedieron en el año 1993, con la autorización para levantar 64 viviendas. Cuatro años después, en
1997, se tramitaron las primeras licencias para construir en Paula López y los permisos municipales comenzaron a llegar a Villas Sur en el año 1999. Precisamente en ese periodo de tiempo, entre 1996 y el
2001, es cuando los barrios del sur vivieron su gran escalada demográfica, al pasar de los 5.906 vecinos de mayo de 1996 a los
12.482 que había empadronados en enero del 2001.

Revisión del padrón

La última cifra, correspondiente al 1 de enero del 2006, está a la espera de que hoy mismo sea refrendada por el Consejo de Ministros, que en la reunión de esta mañana deberá dar carácter oficial a estos datos. No obstante, cabe la posibilidad de una pequeña revisión al alza de la cifra total de ciudadanos después de que el Instituto Nacional de Estadística (INE) adoptara un nuevo sistema de control sobre los extranjeros.

El abandono de vecinos desde el centro y los barrios tradicionales hacia nuevas zonas de expansión urbanística es también apreciable en La Victoria, Belén, la fase final de Huerta del Rey, Pajarillos Altos o el Páramo de San Isidro, las últimas áreas de crecimiento. De este modo, la construcción de viviendas en estos planes ha venido aparejada a su creciente ocupación y el paulatino alejamiento de barrios tradicionales, como La Rondilla, Delicias y Pajarillos.

Este comportamiento tiene una explicación demográfica, ya que estos barrios tuvieron su principal desarrollo durante la década de 1960, al amparo del impulso industrial de la ciudad, con la construcción de grandes barriadas con materiales de baja calidad que fueron ocupadas por los trabajadores de empresas como Renault o Michelín. La evolución vital de esas familias ha hecho que los hijos, al crecer, hayan buscado su futuro en otras zonas de la ciudad y se hayan mudado hacia los nuevos barrios. De ahí que el número de vecinos de La Rondilla, Delicias o Pajarillos haya bajado y, al mismo tiempo, se haya registrado un proceso de envejecimiento de la población en estos barrios.

El centro de la capital vive un fenómeno añadido y es que la pérdida de la población no se registra únicamente por la salida de varios miembros del hogar, sino por el abandono completo de la vivienda, que se ha visto ocupada por oficinas, locales comerciales o, directamente han quedado vacías. El último censo de población y viviendas de Valladolid, del año 2001, establecía que la capital contaba con cerca de 16.251 casas y pisos deshabitados. Izquierda Unida ha reclamado, a través de varias mociones en el pleno, la aplicación de políticas municipales que persigan la ocupación de estas viviendas, sobre todo a través del mercado de alquiler.

La tendencia apuntada por el padrón y refrendada por la construcción de nuevos planes parciales apunta a un próximo crecimiento demográfico en los barrios que ahora comienzan a ver la luz en el entorno de Pilarica y Belén (este último ya ha comenzado a registrar nuevos vecinos), la prolongación de Huerta del Rey y la cercana Villa de Prado, y el desarrollo de Canterac y el entorno de San Isidro, además de Pajarillos Altos, con todas las viviendas surgidas tras el derribo de La Esperanza.


Fuente: Texto: Víctor M. Vela, El Norte de Castilla, 30-12-2006.