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Federación Vecinal de Valladolid Antonio Machado


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Revista de prensa: Jesús Anta Roca

Sobre el derribo del antiguo colegio público San Juan de la Cruz: «No, no es una buena noticia»

Un futuro centro comercial o algo parecido acaso haga olvidar a muchas personas de baja autoestima colectiva y de menor sensibilidad urbana lo que allí hubo en su día, pero es obligación de los gestores públicos y de las gentes que constituyen una colectividad readecuar los edificios a fines nuevos para que el paisaje urbano no sufra el trauma de perder una referencia perfectamente reutilizable

Lunes 23 de junio de 2008 · 226 lecturas · rss article rubrique


El inminente derribo del edificio que fuera colegio público San Juan de la Cruz, en el inicio de la calle Cardenal Torquemada, del barrio de La Rondilla, no es una buena noticia.

Parece que esta iniciativa cuenta con la aquiescencia de los representantes vecinales del barrio y con el aplauso de los vecinos que habitan las casas colindantes pues, indican, ahora es un lugar de refugio de indigentes y ya ha habido varios pequeños incendios en su interior, lo que convierte al antiguo colegio en un lugar potencialmente peligroso. Argumentos que me recuerdan los que Ayuntamiento y vecinos del barrio Parque Alameda esgrimieron para acabar con la vivienda unifamiliar conocida como “Chalet de la Familia Cortejoso”, ocurrido hace unos tres años. En aquella ocasión se pretextó que el edificio, catalogado con el nivel P-4 (mantener su aspecto por adecuación al paisaje urbano) por el Plan General de Ordenación Urbana por su singularidad y estilo arquitectónico, era un nido de ratas (como si la proliferación de ratas no pudiera tratarse con métodos menos expeditivos que arramblar con la vivienda).

El antiguo colegio San Juan de la Cruz dejó de tener esa finalidad en 1999. Desde entonces varios han sido los proyectos y reivindicaciones que se han barajado sobre el edificio: desde la instalación del Instituto Anatómico Forense, al establecimiento de un centro de salud, pasando por la habilitación para centro de día de personas mayores. Propuesta, esta última, junto a la construcción de un aparcamiento subterráneo, que ha sostenido la Asociación de Vecinos de La Rondilla (Asociación Familiar Rondilla). Ninguno llegó a cuajar. En algún caso porque el SACYL no tomó en consideración el uso para un ambulatorio; y en otro caso, porque el Ayuntamiento no parece que compartiera la idea de habilitarlo para centro de día. Así las cosas, y tras nueve años de proyectos no concretados y reivindicaciones vecinales, se llega a la conclusión de que lo mejor es derribar el edificio. Y que se derribe no es una buena noticia por varios motivos. Veamos algunos.

El urbanismo más sostenible es aquel que busca las soluciones para construir las menos casas y edificios posibles evitando, de esta manera, la ocupación de un territorio virgen cada vez más escaso y alejado de los centros urbanos y de los servicios públicos (con lo que supone de incrementar el uso del vehículo privado). Además toda construcción lleva aparejado un consumo brutal de energía: fabricar los materiales de construcción, transportarlos, movilizar maquinaria, etc. Hasta tal punto es elevado el uso de energía para la construcción que se ha llegado a denominar “energía gris” a aquellos materiales ya fabricados y utilizados en viejas construcciones (por ejemplo paños de ladrillo, vigas, etc.) que pueden ser reutilizados en la construcción de nuevos edificios. En consecuencia, lo mejor es, siempre, intentar reutilizar los edificios ya existentes frente al modelo depredador de derribo y nueva construcción: más rentable para los promotores inmobiliarios pero menos conveniente para el medio ambiente.

En otro orden de cosas, el barrio de La Rondilla, que se fue levantando en torno a los años 60 del pasado siglo, ya de por sí arrastra todos los inconvenientes propios del modelo inmobiliario de aquellos años de frenesí constructivo: edificios abigarrados, ausencia de dotaciones, carencia de espacios públicos, materiales baratos y deficientes, y urbanismo anodino, como para que, además, se eliminen sus referencias históricas, personalizadas y singulares, por muy por modestas que sean. ¿Qué edificios públicos, colectivos y singulares tiene el barrio de La Rondilla que permita a las futuras generaciones recoger el testigo de las actuales? Un barrio se identifica por muchas cosas, empezando, si es posible, por su propia gente. Pero es imprescindible, para mantener la identidad, y transmitirse, que alguien siempre le recuerde a otro el lugar donde se escolarizó, la plaza donde se jugaba o se juntaba el vecindario, los edificios que nacieron con el barrio y que contribuyeron a darle cohesión y personalidad, etc. Y este es el caso del edificio del viejo colegio San Juan de la Cruz, en un barrio, como Rondilla, carente de otras referencias colectivas de su origen. Cabe recordar que no fue hasta los años 90 el que se empezaran a construir otros edificios singulares: el Centro de Salud sito al final de la calle Cardenal Torquemada o el Centro Cívico levantado en la plaza Ciclista Alberto Fernández.

Además, el San Juan de la Cruz se constituye, donde está, en una especie de “puerta” urbana del barrio, pues por aquí se accede a La Rondilla si se viene desde el casco histórico tan próximo: plaza de San Pablo. Y qué mejor tarjeta de presentación que un viejo edificio público y de trazas tan propias y características del barrio en el que se está entrando: materiales (ladrillo), color, proporción y coherencia con el entorno urbano, como es este caso.

Es evidente que un futuro centro comercial o algo parecido (que es el destino que se pinta tras esta decisión de derribo) acaso haga olvidar a muchas personas de baja autoestima colectiva y de menor sensibilidad urbana lo que allí hubo en su día, pero es obligación de los gestores públicos y de las gentes que constituyen una colectividad mantener símbolos identitarios y demostrar que se pueden ir readecuando los edificios a fines nuevos para que el paisaje urbano no tenga que sufrir el trauma de perder una referencia perfectamente reutilizable.

Definitivamente, el derribo del antiguo colegio San Juan de la Cruz no es una buena noticia.

Jesús Anta Roca


Fuente: Texto: Jesús Anta Roca, Diario de Valladolid-El Mundo, 19-06-2008.