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Revisión del PGOU / Barrios zona norte

El Grupo Municipal de IU presenta 22 claves de ordenación urbanística en la zona norte y las contrasta con el Avance del PGOU

De los 22 puntos comentados, sólo en dos hay coincidencia siendo el resto distinto o radicalmente diferente, no bastando, por tanto, con plantear el tema de suelo clasificado como único asunto a debatir sino que todo el modelo implícito en el Avance debe ser puesto en cuestión

Miércoles 25 de julio de 2012 · 81 lecturas · rss article rubrique


COMUNICADO DEL GRUPO MUNICIPAL DE IZQUIERDA UNIDA

Valladolid, 25 de julio de 2012

El Grupo Municipal de IU lleva un tiempo trabajando en un Plan General alternativo (que denomina “Plan b”), que persigue una ciudad amable, en el entendimiento de que esa ciudad “digna de ser amada” se determina por el mejor cumplimiento de los derechos para sus habitantes. Con esa perspectiva (que se trasladó a la Concejala de Urbanismo y al Equipo Redactor de la Revisión del PGOU el pasado mes de abril, sintetizado en 12 puntos) viene manteniendo reuniones con las distintas asociaciones vecinales desde hace aproximadamente un año.

En las últimas semanas se ha trabajado en su mayor concreción en la zona norte de la ciudad, para poder servir de pauta en los trabajos de otras áreas. Las propuestas que se han venido planteando se ordenan a continuación en cinco capítulos operativos, y se comparan con lo que, sobre los mismos temas, se plantea en el Avance aprobado recientemente por el Consejo de la Gerencia de Urbanismo y que se va a someter a exposición próximamente. La intención es dejar patente que hay otras alternativas a los diferentes aspectos del Plan, la mayoría de las cuales no han sido recogidas por el documento de Avance citado.

1. Sobre los temas fundamentales: vivienda, trabajo, servicios y movilidad.

Hay que empezar, obviamente, por analizar el cumplimiento del derecho a la vivienda, la contribución que puede hacer el urbanismo al derecho al trabajo, a los derechos a los servicios sociales y el derecho a la movilidad.

Hay que decir que en ningún momento se utiliza un lenguaje semejante, citando derechos. Basta ver la definición que se hace de los objetivos del Plan (generales y particulares). Se trata de una memoria extraordinariamente abstracta, por lo general. Por ejemplo, al definir “el principal argumento” del nuevo Plan dice: “Es el de mejora de la calidad de vida urbana (entendida ésta como calidad de vida de los ciudadanos y eficacia funcional del sistema urbano para ser soporte de actividades económicas diversas) y para conseguirlo se pretende combinar el esfuerzo de mejora de la estructura urbana –sus tres subsistemas: viario, espacios libres públicos y centros-lugares– existente con un proyecto creíble de regeneración urbana. Este gran objetivo se asocia, como veremos a cuatro estrategias”, etc.

El Plan b se propone como objetivo imprescindible la claridad en el lenguaje, la argumentación, las propuestas y las conclusiones.

1.1. Tema vivienda.

PLAN A

No lo trata como tema específico, aunque lo cita en varios lugares. Dice, por ejemplo: “En todo caso en materia de vivienda se favorecerá la construcción de viviendas sometidas a algún régimen de protección, estableciendo las reservas obligatorias de suelo destinadas a tal fin, de acuerdo con la legislación de aplicación al respecto”. Menos no podría decirse, evidentemente.

No estudia, ni someramente siquiera, las necesidades de vivienda. En el epígrafe titulado “Sobre las necesidades de vivienda y su relación con el crecimiento urbano: una confusión permanente entre los fines y los medios” elude el compromiso a que obliga el título. Llega a reconocer que “las listas de demandantes de vivienda social siguen creciendo”, aunque no concrete el número. Pero constantemente está echando balones fuera: “Desconocemos el estado real de gran parte del patrimonio inmobiliario existente y vinculado a viviendas vacías”, por ejemplo. O: “La pregunta ¿cómo se genera la demanda de vivienda? sólo tiene fácil respuesta desde la demagogia. No estamos sólo ante un simple problema de hiper-oferta, con o sin crisis”.

Trata de justificar la creación de nuevo suelo urbanizable derivado de la necesidad de vivienda (que no cuantifica): “Sin dinamismo urbano es muy difícil incidir en los precios. Como dice un principio de la economía urbana, si no se crean viviendas nuevas el precio de la vivienda se encarece”. O también: “El dimensionado del suelo urbanizable está estrechamente relacionado con lo que consideremos ‘necesidades de vivienda’, en un contexto de cálculo impreciso. Hacer una simple proyección demográfica es ignorar el sustrato del problema”. Y concluye: “Regeneración urbana y desarrollo urbano deben estar aquí coordinados”. No cumple, por tanto, su obligación.

PLAN B

Proponemos la rehabilitación generalizada (volcando los recursos disponibles y renunciando al desarrollo de nuevos suelos urbanizados por parte de VIVA) y la creación de un parque público de viviendas de alquiler (parcialmente de alquiler social).

Para evaluarlo es necesario elaborar un estudio de necesidades de vivienda en el que se indiquen las correspondientes a los sectores de población que no tienen capacidad para acceder ni al mercado libre ni a las viviendas protegidas. Y a partir de ese estudio, elaborar un programa de acceso a las viviendas del parque municipal (o regional, si cabe negociarlo).

El planteamiento es radicalmente diferente del establecido en el Avance del Plan A.

1.2. Tema Trabajo

PLAN A

En general se exponen planteamientos excesivamente genéricos, intenciones sin concretar. No habla del trabajo o del empleo como tal, sino que se orienta más bien a la economía urbana en general. Y en ese sentido confía en el desarrollo de la innovación y la competitividad. “Valladolid más innovadora” lo concibe como “el poder del lugar, un urbanismo orientado hacia el espacio público y la creación –con equidad– de atractivo urbano”. Y más adelante cita el “trinomio Talento, Tolerancia, Tecnología”. La innovación depende de la gente: “Es la gente’ (sobre todo gente educada, con talento, tolerante, con formación tecnológica y capacidad de iniciativa) la que hace a las ciudades creativas. Este es el punto de partida para hablar del ‘poder del lugar’ y de una ‘lucha’ por el talento”. “Valladolid más competitiva” depende, según dice, de la “eficacia del sistema urbano y prioridad urbanística para las actividades económicas –creación de riqueza y empleo”.

Y más adelante lo explica, más o menos. “¿Cómo puede una Revisión del PGOU colaborar en todo esto? En un contexto de crisis económica y financiera, Valladolid cuenta con la capacidad y determinación de sus propios habitantes, con la inteligencia colectiva de su sociedad, y con su estructura productiva existente y/o potencial. No son ‘los otros’ los que van a hacer en ella un espacio de futuro”. Se trata de “generar atractivo tanto para las personas y familias como para las empresas (…) con programas de mejoras urbanas que hagan explícita la calidad de vida” en la ciudad.

Llama la atención que ni siquiera habla de empleo cuando trata el tema de la rehabilitación (un asunto que todo el mundo destaca, por otra parte). Es llamativo el desapego de este tema con que se aborda el PGOU.

Industria. Se dice que “sobre el corredor Tordesillas-Valladolid-Palencia se ha ido configurando un espacio industrial de primer orden, con sus polos en las dos ciudades, (…) con un tejido industrial cada vez más complejo. En el propio corredor se instalen empresas líderes como Europac en Dueñas o Siro en Venta de Baños. Este espacio en proceso de conurbación es el espacio industrial más dinámico de la Comunidad Autónoma y ofrece un claro campo de futuro”.

Sector agroalimentario. Forma parte de las principales propuestas estratégicas del Avance. “La configuración de un ‘proyecto estratégico de ciudad’ donde los grandes equipamientos o infraestructuras planteados (palacio de congresos, estación intermodal, nuevo espacio de centralidad y espina verde, puerto seco y nueva área logística - parque agroalimentario…).

Potencial logístico de la ciudad. Leemos: “El potencial logístico e intermodal de la ciudad es evidente”.

Turismo. “En síntesis, en el corredor de la Ribera del Duero, desde Peñafiel a Toro (ampliable desde Aranda de Duero –donde conecta con la A-1– a Zamora, en el camino de Portugal) estamos ante un territorio rico y con relaciones cotidianas muy consolidadas con Valladolid, territorio con grandes aptitudes agrarias y agroindustriales, pero también turísticas”. Si bien se presenta una lectura crítica: “Son aspectos puestos de relieve con frecuencia pero que, de nuevo, carecen de lecturas integradas, no existen proyectos o estructuras capaces de ponerlas de relieve y dar visibilidad a escala nacional a esta intensa vida cultural. Valladolid no ocupa aquí –también en otros aspectos– el lugar en España y en Europa que le corresponde”.

Sobre el palacio de congresos. “El Centro Cultural Miguel Delibes o el Museo de la Ciencia son infraestructuras culturales que podemos considerar estratégicas. Es verdad que el primero cuenta con ventajas derivadas de su propia concepción inicial. La ventaja es que ya contamos con estas estructuras: sin embargo el contenedor no hace el contenido”.

Espacios de servicios o terciarios. “Si en el pasado ha sido el espacio residencial el que ha liderado la trasformación de la ciudad, en el futuro urbano inmediato va a ser más importante todo lo que tenga que ver con las actividades económicas y de servicio. Se trata de una necesidad imprecisa y la respuesta debe ser abierta, adaptativa, capaz de resolver y de dar respuesta en un contexto innovador. El espacio del trabajo puede estar inserto en la ciudad mixta, favoreciendo la mezcla de usos en la ciudad consolidada, pero a la vez se necesitan amplios espacios para dar solución rápida a necesidades sobrevenidas, vinculadas a proyectos industriales o de servicios bien definidos, que exigen espacios adecuados, amplios, bien comunicados”.

Huertos o espacios agrícolas periurbanos. “La revisión del espacio vacante puede permitir una recuperación pro-activa de los espacios rurales con la generación de economías agrarias de escala directamente ligadas al consumo urbano. Este aspecto es estratégico al menos desde las dimensiones del Alfoz”.

PLAN B

El punto de partida es la constitución de la que denominamos “constelación verde”: un amplio conjunto de suelos públicos, instalaciones y edificios obsoletos que pueden ponerse a disposición de pequeñas y medianas empresas para la creación de empleo. Sorprende que en el Avance ni siquiera se cite este programa, cuando el propio Ayuntamiento lo ha hecho suyo. Las parcelas que pudiesen formar parte del programa deberían fijarse explícitamente, ya que podrían contar con un tratamiento específico (por la singularidad de la ocupación, etc.). Incluye usos posibles de distinto tipo: terciario –oficinas-, comerciales, equipamiento privado, industria limpia y compatible, etc.

Es curioso que esta mezcla sí parece haberla sugerido el propio Avance, cuando dice que al hablar “de ciudad mixta apenas se es consciente de lo que se está diciendo: demos un paseo por las ciudades europeas más dinámicas, y comprobaremos las dimensiones de los espacios destinados a usos no residenciales: industria, logística, transporte, servicios especializados, grandes equipamientos, campus empresariales integrados, centros de investigación y desarrollo… también espacios complejos de ocio y comercio”.

Por otro lado, tampoco se habla de la posibilidad de crear huertos urbanos en los intersticios del espacio urbano actual, o incluso como usos provisionales. Por otra parte, las referencias a la competitividad o innovación parecen puramente teóricas, no son objeto de discrepancia. Pero sí proyectos concretos. Por ejemplo, las posibles nuevas áreas (o simples reservas) industriales, de servicios o logísticas deben consensuarse con el resto de los municipios del alfoz (y en el caso de las logísticas más lejos aún: no tiene sentido competir con Venta de Baños, sino complementarse). IU, por otra parte, viene oponiéndose a la construcción de un nuevo Palacio de Congresos desde hace tiempo.

1.3. Tema Servicios

PLAN A

Hablamos ahora de equipamientos: un tema al que el Avance no concede demasiada importancia. Aunque se dice que se ha realizado “un programa ‘barrios de Valladolid’, organizado en torno a temas de gran interés como la política de vivienda y la calidad de vida en los barrios, abordando los déficit en equipamientos locales detectados”. Y que se fomenta “tanto el re-equipamiento estratégico como el de los barrios, a partir del inventario realizado, y todo ello articulado con la mejora de los espacios libres públicos”.

PLAN B

Se plantea el reequipamiento, en efecto, y el estudio previo de lo existente. Pero con dos objeciones básicas: partir de lo que se tiene y puede ser objeto de negociación (especialmente con las administraciones, aunque no sólo), y fomentar el equilibrio urbano en cuanto a edificaciones de servicios que tienen cierta centralidad. Por ejemplo, los juzgados. Estamos aún a tiempo de aprovechar mejor las edificaciones que se tienen, por una parte; y de disponer en el lugar estratégicamente más conveniente las que haya que hacer nuevas. Ya es hora de que la administración pública haga ciudad y no simplemente se aproveche de ella.

Por otra parte, el listado de equipamientos necesarios debe tener un claro sentido social. No basta con los baremos del Reglamento de Urbanismo. Es necesario estudiar las necesidades de cada zona e inventariar los edificios existentes susceptibles de ser aprovechados. Por ejemplo para instalar en ellos escuelas infantiles. Y desde el urbanismo defender el sistema de equipamientos. Con flexibilidad, pero sin tentaciones de aprovecharlo como recurso económico únicamente.

1.4. Tema Movilidad

PLAN A

Parte de la base de que el sistema viario principal está “bien jerarquizado con problemas de red en el sistema de colectores urbanos”. Para ello sigue una jerarquía viaria fundada en la distinción de cuatro categorías: Viario Principal (canaliza movimientos de medio y largo recorrido y en tránsito; en general, es prolongación del viario interurbano o de conexión entre accesos; incluye además la ronda interior); Viario colector (arterias, complementa a la anterior); Viario local (se distinguen: calles segregadas y calles de coexistencia); y Viario peatonal.

Respecto a las bicis hay muy poco desarrollo de propuestas. Del Sistema de Préstamo es crítico. En el transporte público critica también la velocidad comercial (“es muy baja lo que influye en la competitividad del sistema de transporte público frente a otros modos”) y los itinerarios (“presentan recorridos excesivamente largos en relación a las relaciones que sirven”). Insiste en la necesidad de un plan de movilidad –transporte público– de alcance metropolitano, disponer “puertas urbanas en espacios clave de acceso”, fomentar acciones de “smart city” en el uso del coche eléctrico, y poco más.

Plantea también algún caso concreto: la existencia, por ejemplo, de “colectores viarios como el camino viejo de Simancas o la conexión a Fuensaldaña por La Galera, donde el peso de lo residencial reciente y en ejecución no se corresponde con las secciones existentes”.

PLAN B

Proponemos que los recorridos peatonales sean los que estructuren la ciudad. Que en la vista aérea sean los que la organicen… o que lo acaben haciendo con el tiempo. No basta con poder llegar a los sitios, sino que las vías peatonales deben ser las estructurales, invirtiendo, por tanto, la jerarquía que se establece en el Avance. El esquema que sirve de logotipo es ilustrativo de lo que rechazamos, precisamente.

En segundo lugar, debería haberse hecho más hincapié en el papel de las bicis y sus conexiones territoriales, de enlace con los municipios próximos y áreas de trabajo (hasta el Parque Tecnológico, por ejemplo). Nada se dice de aparcamientos. Ni de los rotatorios (que en las áreas congestionadas, y especialmente en el centro urbano, rechazamos), ni de los disuasorios (dónde podrían ir, cómo podrían aprovechar algunos ya existentes, etc.). Tampoco se plantea cómo se tiene previsto resolver el problema del aparcamiento en los barrios. Ni cuál va a ser el criterio para establecer carriles bus (si es que ésa es la idea). Ni si se van a disponer o no centros locales de logística y distribución comercial, basados en vehículos eléctricos.

2. Condiciones previas (“Yo no soy tonto”)

2.1. Suelo (clasificación)

PLAN A

En la Memoria se tiende a justificar en repetidas ocasiones el mantenimiento de grandes bolsas de suelo urbanizable. Se aplican cuatro razonamientos.

1º. Insistiendo en que hay usos nuevos que lo requieren (logísticos, industriales, de servicios de nueva generación…) “Las necesidades de suelo –leemos- no afectan sólo a la vivienda. Las instalaciones ligadas a la energía, a la industria productiva –las fábricas–, a la logística y la transporte son cada vez más exigentes, necesitan mucho espacio y en gran medida son incompatibles con los usos residenciales”.

2º. Pensando en que alguna nueva instalación lo demande y convenga estar preparados. Se debe “abordar con pragmatismo y generosidad este tema que está sujeto a grandes incertidumbres: si no hay capacidad de respuesta con suelos habilitados o fáciles de habilitar, pueden perderse oportunidades”.

3º. Atendiendo al lugar en que se encuentren los suelos disponibles, que puede no ser adecuado. “El problema está en una lectura sólo cuantitativa, sin tener en cuenta la calidad de los suelos, su aptitud para ser transformados en nuevos barrios o en los requisitos de urbanización –e infraestructura– que exige su desarrollo si aspiramos a una estructura urbana coherente”.

4º. La conveniencia de contar con más suelo residencial, por diversas razones. “Son muchas las voces –no siempre con conocimiento– que vinculan el crecimiento urbano al crecimiento demográfico, sin considerar factores como la creación de atractivo urbano –inmigración con ganancia de residentes–, la generación de nuevos hogares, la complejidad de la vida familiar o el simple hecho de que no está prohibido tener más de una vivienda”.

En varios lugares de la Memoria se critica el exceso de suelo urbanizable existente (“Como es evidente, digerir toda esta reserva a medio plazo, habida cuenta de los sectores en desarrollo o por desarrollar, es imposible”). Y se ofrecen cifras de capacidad de vivienda más que suficientes para crecimientos incluso mayores que los que hemos visto desde el 2000. (En el suelo urbano no consolidado: 13.000 viviendas; es decir, suficiente para casi 6 años construyendo al ritmo de 2000-2009. Las reservas consolidadas –suelos urbanizables con planes parciales aprobados pero sin ejecutar–: capacidad para 36.000 viviendas, es decir para 16 años, al mismo ritmo antes citado).

Sin embargo, a pesar de que aquí es el único lugar donde se ofrecen varias opciones diferentes, curiosamente todas son de crecimiento de suelo urbanizable. Las descripciones de los 4 modelos son simplemente caricaturas voluntaristas. Realmente no se describen, sino que se cargan de calificativos. En el modelo 3, por ejemplo, se dice que se basa en la “confianza en el Alfoz”: ¿en los demás no es así?. En el modelo 4 se alude al “impulso de la inteligencia, tolerancia y re-valoración de la excelencia desde la diversidad”.

En resumen, la Alternativa 1. Modelo expansivo, supone un crecimiento en superficie respecto a la ciudad existente del 125%. En la Alternativa 2. Modelo conservador, un crecimiento del 20-25%. Y en los otros dos (Alternativa 3. Modelo regenerativo; y Alternativa 4. Modelo innovador), cifras intermedias.

PLAN B

Para empezar, y como máximo, planteamos el modelo 2º. Pero incluso reducido, ya que Palomares debería consensuarse con los municipios del Alfoz. Hay suelo más que de sobra para los años que razonablemente pueda estar vigente el Plan. Es momento de adelgazar. No tiene ningún sentido insistir en el modelo (cualquiera de los otros tres) que nos ha llevado al desastre.

2.2. Alfoz

PLAN A

Aparte de la discusión sobre terminología (alfoz, área urbana, aglomeración), se hace el siguiente diagnóstico del alfoz: “La verdadera complejidad de este espacio en el que lo urbano y lo rural conviven está en el salto de densidad que se produce entre la aglomeración central y su entorno”. Y establece que “la única salida es la valorización de los espacios abiertos, recuperando espacios agrarios y fomentando equipamientos de servicio y ocio con alcance supra-municipal”. Y más adelante: “El desarrollo urbano –industrial, residencial o mixto– en estos contextos debería ser selectivo”.

PLAN B

No bastan enunciados. Es preciso un acuerdo completo, de carácter político, con los municipios de la Comunidad Urbana.

2.3. Estándares (y Sistemas Generales –SG-)

PLAN A

El Diagnóstico es muy crítico con la gestión de los SG llevada hasta ahora. Se lee, por ejemplo: “Cada desarrollo urbano consigue algún trozo de sistema general en algún sitio lejano”. Y también: “La dificultad está tanto en comprender el sistema que los organiza como en saber cuáles son los espacios ya obtenidos”.

Pero se propone reconsiderar los números. “En paralelo se han de revisar tanto los aprovechamientos, como las edificabilidades resultantes en cada caso”. Y respecto a los SG, habrá que ir “redefiniendo el conjunto de sistemas generales –que parece inicialmente hiperdimensionado–“.

PLAN B

Mantenimiento por principio de los estándares existentes. Con la única excepción de los de aparcamiento, que se han demostrado absolutamente perjudiciales.

2.4. Infraestructuras territoriales

PLAN A

“Esta Revisión también puede hace suyo el fuerte apoyo que el documento concede a una serie de proyectos estratégicos, entre los que destacan el ligado al complejo ferroviario o “Plan Rogers”, la idea de fortalecer el aeropuerto y el trabajo urgente de finalizar las rondas. Son estos dos últimos temas dependientes de la financiación del Estado, por lo que el PGOU sólo puede confirmar su valor estratégico”. En su defensa de los grandes proyectos llega a citar incluso la ronda oeste exterior, aunque no sabe cuándo podría llegar a hacerse: “En 2008 se licitó el Estudio Informativo de la Ronda Oeste Exterior, sin embargo, con los recientes recortes en materia de infraestructuras se desconoce la fecha prevista para la construcción de dicha infraestructura”.

Aunque en otros momentos su posición es menos clara o más selectiva: “En un contexto de recursos escasos cabe revisar algunas actuaciones previstas –como el desdoblamiento de la ‘carretera de las maricas’– y reinvertir allí donde existe una verdadera tensión congestiva”.

PLAN B

Moratoria de todas las estructuras territoriales, en tanto no se modifique sustancialmente la situación, tanto económica como social. Basta ya de infraestructuras ociosas, depredadoras e injustificadas.

2.5. Operadores

PLAN A

En ningún momento pone en cuestión a ninguno de los grandes operadores. Tan sólo en un párrafo se establecen cautelas (aunque curiosamente no urbanísticas, sino en otros sectores económicos): “Un sector del automóvil maduro, un sector agroalimentario pujante y un sector tecnológico en crecimiento son los principales rasgos de la industria vallisoletana. Disminuir la dependencia de sectores muy consolidados, pero también muy dependientes de decisiones ajenas a la ciudad como ocurre con el automóvil, sería el gran desafío económico a medio plazo”.

PLAN B

Con ese mismo criterio de prudencia, establecimiento de cautelas y en consecuencia de parcelas máximas (de forma semejante a los razonamientos que llevaron al establecimiento de parcelas mínimas, hoy generalmente acepotadas).

2.6. Estudio económico y programa

PLAN A

El Plan tiene que hacer “su Estudio Económico, analizando y evaluando tanto el grado de ejecución y los resultados obtenidos del correspondiente al Plan objeto de revisión, como la influencia de la actual coyuntura económica en la definición del modelo territorial que se proponga para Valladolid, y la ordenación resultante”. Pero en el Avance no se realiza nada de ello. Tan sólo se estudia “la capacidad de Valladolid para abordar proyectos urbanos estratégicos”, es decir “de los recursos de los que se dispone cuando se afronta un proyecto y que deben corresponderse con la magnitud del mismo”. Pero no se concreta. Aunque en otro momento de la Memoria sí se es consciente de que “la ausencia de ingresos excepcionales generados por el desarrollo inmobiliario es evidente. Y no parece que haya retorno”.

PLAN B

Nada sin estudio económico, sin el análisis de las posibilidades reales de llevar a cabo lo que se propone. No cabe hacer, a estas alturas, más planes sin estudio económico. Ni tampoco Avances.

3. La sostenibilidad y el derecho al medio ambiente

Hay un capítulo (el III.1) que se refiere al “Valladolid más sostenible. La integración de objetivos desde el PGOU para fomentar una ciudad más humana: más habitable, más sana, mejor integrada con su medio ambiente”. Pero no se cita ni una sola vez la palabra “ecobarrios”. En el Plan b, sin embargo, es una referencia.

3.1. Agua

PLAN A

Se insiste en el agua del valle como caracterizadora del lugar. Pero en cuanto a infraestructuras no se ven problemas. Ni en abastecimiento ni en saneamiento. “La principal mejora en la infraestructura de saneamiento necesaria para prestar servicio al desarrollo previsible de la ciudad a medio plazo es el interceptor paralelo al trazado del soterramiento ferroviario, del que recientemente se ha licitado la redacción del proyecto”.

PLAN B

Reconsideración de las infraestructuras de agua, promocionando soluciones más sostenibles de ahorro (por ejemplo, evacuación parcial del agua de lluvia en superficie).

3.2. Energía

PLAN A

Recuerda que “podría haber estrategias urbanas de energías renovables”, pero lo cierto es que no las hay todavía. Respecto a la electricidad “la ubicación y ejecución de nuevas instalaciones de transformación habrá de ser valorada por la presente revisión. Por otro lado, se hace necesario definir los nuevos usos y lo susceptibles aprovechamientos de aquellas parcelas que en la actualidad están ocupadas por instalaciones –eléctricas- que se tiene previsto eliminar”.

Y respecto al gas se comenta que “la infraestructura de distribución y operación de gas son suficientes y funcionan razonablemente bien para la demanda actual y para las previsiones de demanda a medio plazo”.

PLAN B

Reconsideración de las infraestructuras de energía, promocionando soluciones más sostenibles de pequeño tamaño.

3.3. Residuos

PLAN A

Un comentario: “Otras relaciones metropolitanas básicas –ciclo del agua, recogida de residuos…– están bien planteadas desde el esfuerzo realizado en y por la capital”. Y poco más.

PLAN B

Promoción de soluciones de compostaje en lugares estratégicos de los barrios (tanto existentes como nuevos), conforme a experiencias de largo tiempo.

3.4. Los parques y el sistema verde

PLAN A

El sistema verde se propone por sus ventajas “en la interacción con el Alfoz”, y se piensa como “un doble anillo verde como sistema equipado de parques urbanos”. Un doble anillo, todavía poco definido, “que penetra en el medio rural, debe convivir con el programa de corredores verdes de las DOTVaEnt y con el sistema de transporte del área urbana que se desarrolle en el futuro, facilitando el uso de la red de espacios libres mejor dotados con servicios”. Por otra parte “los Ríos Pisuerga y Esgueva y los Canales de Castilla y del Duero son los verdaderos protagonistas de un sistema verde interior que debe corregir las desconexiones entre los grandes parques ya creados –sobre todo en el Oeste– y los derivados de espacios de reserva”.

PLAN B

En este punto hay una coincidencia básica entre Plan A y Plan b.

4. La ciudad amable y el derecho a la cultura

La idea de ciudad amable se cita en el documento. “Existe entre algunos expertos una evolución de la idea de sostenibilidad en urbanismo hacia el concepto de una “ciudad humana”, que es la ciudad actual mejorada sistémicamente. En Valladolid se ha iniciado este camino hacia una ciudad más humana, que queremos sea más verde –más responsable con el medioambiente–, más sana como ciudad habitable, más segura para la gente –en sentido amplio–, y sobre todo más amable en sus espacios y servicios, más accesibles, y más equitativa”.

4.1. Zonas de trabajo

PLAN A

El centro urbano, y singularmente el histórico, es tratado con radical diferencia respecto a las demás zonas urbanas. Aunque se diga que “el estudio realizado sobre el medio urbano y sobre su soporte socio-económico nos permitirá ir barrio a barrio detectando oportunidades de mejora”. No se analizan en conjunto sin se hacen comparaciones de áreas. Tampoco se distinguen zonas de trabajo, sino los barrios tradicionales.

No define explícitamente la estructura urbana, aunque cita algunos elementos en varias ocasiones. Por ejemplo: Avenida de Salamanca, el río Pisuerga, el Paseo Zorrilla y el Ferrocarril: cuatro líneas casi paralelas que configuran la estructura urbana de la ciudad.

PLAN B

Se prevén varias zonas de trabajo, de población equivalente y lógica territorial, para analizar y proponer.

4.2. Piezas en transformación hacia la ciudad de nuestra generación

PLAN A

La principal es la definida por el Plan Rogers. Un proyecto “prioritario desde las lógicas urbanística y ferroviaria (que) debe exigir un esfuerzo de complemento por parte de esta Revisión, respetando los términos de la Modificación de plan aprobada, pero completando sus objetivos, sobre todo atendiendo al tratamiento de los espacios de borde y verificando los efectos de la nueva ordenación en los barrios contiguos a los espacios ferroviarios afectados”. Porque el “Plan Rogers” es “un proyecto de regeneración urbana, que liga lo urbanístico y lo ferroviario, eliminando la ‘barrera’ ferroviaria. Pero sobre todo beneficia a la ciudad al proponer, en el espacio central de Talleres, una nueva área de centralidad urbana articulada en torno a un gran intercambiador intermodal de transporte”.

PLAN B

Se prevé el establecimiento de una decena, aproximadamente, de piezas urbanas distribuidas por la ciudad, que concentren la idea de una ciudad nueva, de nuestra generación y de nuestro momento. En el caso del norte, junto a la campa del Carmen, al otro lado de la ronda. Con una reserva para los bomberos, espacios de la “constelación verde”, bandas de huertos y un jnuevo equipamiento. Pasos más claros y seguros entre San Pedro Regalado y Barrio España con este ámbito, paso sobre la vía y recorrido peatonal hacia el río (camino del Soto de Medinilla) y Santovenia, con la reconsideración del desdoblamiento de la vía.

4.3. Áreas donde “lo pequeño es hermoso”

PLAN A

En la mayor parte del espacio urbano (o al menos así lo hemos entendido) se plantea llevar a cabo “un proceso de micro-mejoras urbanas, barrio a barrio: la regeneración urbana como programa prioritario”. Expone la Memoria del Avance que suele decirse “que la ciudad contemporánea occidental ‘ya tiene forma’. Con ello no se quiere negar la necesidad de mejoras, todo lo contrario. Lo que se quiere es destacar que no existe una ‘ciudad del futuro’ ajena a la realidad urbana ya construida”.

Esta “voluntad de mejora” se plantea desde dos frentes. “Por un lado se trata de fortalecer las estructuras urbanas que dan soporte y calidad a la vida urbana (…) y por otro se trata de la mejora sistémica de la ciudad, de todos sus espacios y barrios, desde una acción permanente con microproyectos articulados, es decir, de que todo lo que se vaya haciendo, día a día, contribuya a la mejora del conjunto”.

PLAN B

En la forma de plantear este tipo de acciones el Plan B coincide con el A. Falta ahora por ver en qué se concretan esas acciones y esas estrategias, donde las diferencias ya pueden ser muy marcadas. Pero –insistimos- el planteamiento es muy semejante.

4.4. Catálogos, itinerarios y monumentos

PLAN A

Se habla de algunas “estrategias del documento (que) completan el enfoque dado a la ciudad: Valladolid ‘ciudad educadora’, donde arraigue la sociedad del conocimiento; Valladolid ciudad proyectada al exterior, generadora de orgullo para sus ciudadanos y con capacidad de atracción”. Pero ese orgullo se cifra, al parecer, en las grandes obras generadas por grandes próceres. El catálogo, por ejemplo, no cambiará sustancialmente del definido en el Plan vigente.

PLAN B

Confía en generar ese mismo orgullo en la población a partir de los hechos de esa misma población. Definiendo, por ejemplo, itinerarios con los episodios más característicos de cada barrio o zona, vinculados a los recorridos arquitectónicos, urbanísticos, paisajísticos y de parques, pero destacando y dirigiéndose a recoger hechos, costumbres, vivencias o singularidades que la gente quiera hacer valer y mostrar a los demás en el propio tejido de la ciudad. Y construyendo monumentos en los que se reconozcan sin ningún atisbo de duda.

4.5. Las plazas

PLAN A

En la Memoria leemos que “una estrategia consolidada de sostenibilidad sería en Valladolid es la creación de una importante red de espacios libres públicos de todo tipo –calles arboladas, plazas, caminos…–“; pero no vuelve a hablar del tema ni se concreta en nada. Por el contrario, la red de plazas del centro histórico es objeto de numerosos comentarios valorativos.

PLAN B

Prevé la formación (o el reforzamiento de los existentes) de espacios públicos abiertos, que en un futuro puedan acabar constituyéndose como grandes plazas de referencia de las distintas zonas urbanas, y que puedan competir con la Plaza Mayor por su tamaño y por su potencialidad de albergar actividades centrales de la ciudad. En la zona norte se plantea el reforzamiento de la campa del Carmen Extramuros, que podía reforzarse con instalaciones en la parcela vacante junto a los pavonianos.

Además se plantea el refuerzo urbanístico de las principales calles comerciales para contribuir a mejorar la imagen y estructura de los diferentes barrios de la ciudad.

5. El programa y el derecho a la participación

5.1. Programa

PLAN A

No se menciona.

PLAN B

Se considera básico, desde los primeros esbozos.

5.2. Posibilidad de usos provisionales

PLAN A

Ni lo menciona

PLAN B

Se considera imprescindible, en la actual coyuntura, pensar en la posibilidad de usos provisionales que no condicionen definitivamente los espacios.

5.3. Participación

PLAN A

El documento de diagnóstico se quiere ver “como un documento ejecutivo, de fácil lectura, no muy extenso y capaz de ser abordado por cualquiera con una mínima formación”. Es el único comentario, creemos, en que se alude a posibles lectores, y por consiguiente en que se refieren de alguna manera a la participación pública.

PLAN B

Considera esencial, punto de partida, la participación en el urbanismo. Se trata de un derecho reconocido, no sólo en la legislación urbanística sino en muchas otras de mayor rango.

Conclusión

De los 22 puntos comentados, sólo en dos hay coincidencia (3.4 y 4.3). El resto es distinto o radicalmente diferente. No basta, por tanto, con plantear el tema de suelo clasificado como único asunto a debatir. Todo el modelo implícito en el Avance debe ser puesto en cuestión.

Grupo Municipal de Izquierda Unida


RESEÑA EN PRENSA

IU presenta 20 alternativas al PGOU para la zona norte de la ciudad

La concejala María Sánchez critica qie el nuevo Plan «no estudia los problemas» de acceso a la vivienda y sólo busca incrementar su número»

El Grupo Municipal de Izquierda Unida (IU) en el Ayuntamiento de Valladolid ha presentado 20 alternativas al avance del nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Valladolid, que se conocerá en el pleno extraordinario de mañana jueves, para la zona norte centradas, entre otros aspectos, en la vivienda y la movilidad. De los 22 puntos presentados este miércoles en el marco de su denominado ’Plan B’, el portavoz del Grupo, Manuel Saravia, ha explicado que 20 suponen «alternativas no recogidas en el avance», ya que «sólo dos de ellas coinciden» con lo expuesto en el proyecto del Consistorio, según informa Europa Press.

Estos puntos de encuentro son la realización de «pequeñas actuaciones en microproyectos articulados» y en las actuaciones previstas para conectar la ciudad con el alfoz a través de un «sistema de parques» que cree «un anillo verde». En cuanto a los puntos de discrepancia, estos se organizan en cinco capítulos que tratan los «derechos fundamentales» de los ciudadanos, las condiciones previas de Valladolid , la «sostenibilidad» y el «derecho al medio ambiente», la idea de «ciudad amable» y el «derecho a la cultura», y el «derecho a la participación» de los ciudadanos.

En lo que se refiere al primer capítulo, la concejal María Sánchez ha señalado como «derechos fundamentales» el acceso a la vivienda, al trabajo, a los servicios y a la movilidad, los cuales «deben estar siempre presentes a la hora de elaborar el PGOU». En el tema de la vivienda, la edil ha criticado que el nuevo Plan «no estudia los problemas», sino que busca «incrementar el número de nuevas viviendas», lo cual «no hace que los ciudadanos tengan mejor acceso a ellas». Frente a ello, Sánchez ha propuesto «estudiar las necesidades» de la población, establecer un «programa de acceso al parque municipal de viviendas de acuerdo con la Administración regional» y la puesta en marcha de un proyecto de «rehabilitación» de inmuebles para «conservar frente a la construcción de nuevas viviendas que no son necesarias».

Por su parte, ha lamentado que el Plan no conceda «importancia» a la cuestión de los servicios y ha plantado el reequipamiento, a través del «estudio previo de lo existente», de servicios en las distintas zonas urbanas para «fomentar el equilibrio urbano» con un «claro sentido social». En lo referente a la movilidad, María Sánchez ha destacado que el nuevo PGOU se centra «en el sistema viario» sin tratar «temas pendientes como el aparcamiento del Mercado del Val», que serán «críticos en los próximos años», mientras que su formación ha propuesto que la ciudad se estructure en torno a los recorridos peatonales, a fin de promover «que la gente deje el coche en casa», con especial hincapié en el uso de la bicicleta, incluso entre municipios, para lo cual ha reclamado «mejorar las conexiones» para este vehículo.

Manuel Saravia ha insistido en que el avance del nuevo Plan «sólo ofrece distintas opciones en cuanto a suelo disponible, el cual ha pedido «reducir» ya que, en su opinión, con ello «todavía habría terreno disponible para que la ciudad creciera durante otros 20 años». Asimismo, ha pedido «atenuar el contraste entre centro y periferia», de manera que «cada barrio tenga su propia personalidad y su orgullo», pero con un «equilibrio» entre todas las áreas, algo que ha extendido a la Comunidad Urbana con los pueblos del alfoz, donde «no bastan enunciados», por lo que ha enfatizado la necesidad de lograr un «acuerdo completo de carácter político» entre todos los municipios. En tanto «no se modifique la situación», el portavoz de IU ha abogado por «una moratoria» de todas las estructuras territoriales como la Ronda Exterior Oeste o el ’Plan Rogers’.

Fuente: Texto, El Norte de Castilla, 25-07-2012.


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