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Federación Vecinal de Valladolid Antonio Machado


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Asamblea Anual 2005 de la Federación de Asociaciones Vecinales de Valladolid

El cuarto pilar del Estado de Bienestar: el sistema nacional de atención a las personas dependientes

No podemos hablar de una sociedad justa si hay ciudadanos que arrastran déficits de ciudadanía, y no deberíamos hablar de igualdad si todos los ciudadanos no tienen garantizados sus derechos

Lunes 14 de febrero de 2005 · 3488 lecturas · rss article rubrique


1. Introducción.

En 2010, España tendrá tres millones de ciudadanos que necesitaran ayuda para valerse en la vida cotidiana: serán dependientes. En 2020, este grupo -compuesto sobre todo por personas mayores- alcanzará los 3,5 millones, un millón más que ahora. Son datos que se incluyen en el Libro Blanco de la Dependencia que el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, a través de la Secretaría de Estado de Servicios Sociales, Familias y Discapacidad, ha presentado hace unos días. Este documento pretende ser el prólogo para que el gobierno de España elabore una ley que afronte el problema.

El aumento de las personas dependientes se debe, sobre todo, a la creciente longevidad de los españoles. La esperanza de vida de las mujeres, 84 años, es la más alta de la Unión Europea; los hombres se sitúan en segundo lugar (77,2 años). Sin embargo, con frecuencia la edad elevada trae consigo una pérdida de capacidades que hace necesaria la ayuda cotidiana a esos ciudadanos dependientes. La tarea recae sobre todo en las familias por la escasez de servicios públicos.

2. Amplitud del problema: 9% de población discapacitada.
Según los redactores del Libro Blanco, que han partido de los datos de la encuesta nacional de discapacidad, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 1999, el 9% de la población española (más de 3,5 millones de personas en ese momento) padece algún grado de discapacidad.

3. Un millón de personas necesita ayuda diaria.
A partir de ese dato inicial de 1999, los expertos han extrapolado cuántas personas con discapacidad precisan distintos grados de ayuda en la vida cotidiana. Resulta así que son dependientes 2,5 millones, de los que el 67% (1.675.000 de personas) tienen 65 años o más.
La gran mayoría vive en los hogares familiares y sólo 200.000 están en residencias, públicas o privadas. Del total de ciudadanos que necesitan ayuda, 960.000 requieren cuidados diarios, ya sea permanente (141.500) o puntual (818.500 en total: 514.500, ayuda una vez al día; y 304.000 varías veces al día).

Esta atención es necesaria para alguna de las actividades básicas de la vida diaria, agrupadas en tres tipos: cuidado personal (aseo, control de esfínteres, alimentación,...), movilidad en el hogar (levantarse, acostarse...) y funcionamiento mental (reconocer personas, realizar tareas sencillas,...).

4. Atención puntual: 1,5 millones de personas dependientes.
El mayor grupo de personas dependientes (millón y medio de discapacitados) tiene un grado menor de dificultad para valerse en las tareas comunes de la vida diaria. De ellos, 725.000 tienen inconvenientes para realizar alguna actividad básica, pero no precisan ayuda diaria. El resto, 775.000 ciudadanos, tiene problemas sólo para salir de casa o realizar tareas domésticas.

5. Más demanda de cuidados.

A partir de estas estimaciones del Libro Blanco de la Dependencia, obtenidas de la encuesta de 1999 y a la vista de la evolución y estructura de población, marcada por el envejecimiento, se pronostica para la primera década de este siglo un notabilísimo aumento de la demanda de cuidados de larga duración. En ese período se incrementarán notablemente las personas de 75 y más años. El aumento del grupo entre 65 y 75 será menor, por tratarse de generaciones más reducidas (nacidas en la posguerra civil). Con todo, en 2010 habrá tres millones de personas dependientes.

6. Más jubilados que octogenarios.

A partir de 2011, la población seguirá envejeciendo, pero el aumento entre las personas entre 65 y 75 años será muy superior a la que experimen¬tará el del grupo de mayores de 75 años. Será el momento en que empiecen a jubilarse generaciones más numerosas.

A la vista del panorama, los autores del Libro Blanco consideran urgente afrontar el desarrollo de un sistema de atención de las necesidades de las personas dependientes, creando las infraestructuras, los equipamientos y los medios financieros, técnicos y profesionales. Y eso a pesar de que el Libro Blanco prevé que se reduzcan los casos de discapacidad entre mayores gracias a la mejora generalizada de los sistemas de salud, la mayor conciencia sobre los hábitos saludables y la prevención.

7. Una ley en ciernes.

El Parlamento de la nación debatirá la futura Ley de Dependencia en el segundo semestre de 2005, a partir de las aportaciones del Libro Blanco, ya presentado. Los grupos parlamentarios, los agentes sociales, las comunidades autónomas y los ayuntamientos han de alcanzar un amplio consenso, tanto en los contenidos de la ley y los derechos que regulará como los procedimientos para hacer efectivos estos nuevos derechos ciudadanos. Punto de toque relevante habrá de ser el capítulo imprescindible de la financiación del sistema, que cuenta de partida con la previsión del Ejecutivo de dedicar 1.000 millones de euros en ocho años a un fondo destinado a sufragar, en parte, el coste de la atención a las personas que no pueden valerse por sí mismas. Comisiones Obreras ha adelantado su plan para acometer el desarrollo de la ley: en un primer arranque, mediante cotizaciones sociales y con el superávit futuro del Fondo de Reserva de la Seguridad Social; para continuar con la financiación de este cuarto pilar del Estado de bienestar vía impuestos.

No podemos hablar de una sociedad justa si hay ciudadanos que arrastran déficits de ciudadanía. Y no deberíamos hablar de igualdad si todos los ciudadanos no tienen garantizados sus derechos. La atención a las personas dependientes, a los mayores y discapacitados en general, es una exigencia para avanzar en la sociedad del bienestar y, con ello, en la construcción de una sociedad más justa y digna.
Ante esta situación, la Federación de Asociaciones Vecinales de Valladolid propone:

a) Defender la necesidad de crear un Sistema Nacional de Dependencia, que juntamente con el Sistema Nacional de Salud, el Sistema de Pensiones y el Sistema Público Educativo, compongan el necesario entramado legal que garantice los derechos y las prestaciones universales del Estado de bienestar.

b) Incidir en la orientación social y universal de esta Ley, haciendo llegar a los parlamentarios por Valladolid en las Cortes Generales y en las Cortes de Castilla y León, al Gobierno de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, a la Diputación Provincial y a los Ayuntamientos de Valladolid, los puntos de vista de las Asociaciones Vecinales.

c) Divulgar en charlas y publicaciones los pilares básicos de la nueva Ley, para darla a conocer al mayor número de ciudadanos, para que estos la consideren una meta de cada uno de ellos, de toda la sociedad. Difundir entre las Federaciones de Asociaciones de Vecinos de España estas informaciones por considerarla un objetivo fundamental de movimiento vecinal de todo el país.

d) En todo caso, la nueva ley ha de tener carácter de Ley General Básica, con aplicación universal a toda la población, ha de recoger derechos básicos comunes para todos los ciudadanos, con independencia de la Comunidad en la que se viva, criterios idénticos de valoración y reconocimiento de discapacidades para todo el territorio nacional, en coordinación con los servicios sociosanitarios, con corresponsabilidad del Estado, Comunidades Autónomas, Entidades locales y usuarios del Sistema, abriendo vías de colaboración, en régimen de concertación, de el sector público con el sector privado y el tercer sector, en que estamos, entre otras Organizaciones No Lucrativas, las Asociaciones de Vecinos.

e) Dado el coste del gasto social que se abre con esta Ley, en una primera fase ha de jerarquizarse las atenciones a cubrir, la priorización de necesidades según grado de dependencia (moderada o severa) y las bases de financiación para alcanzar la plena aplicación a toda la población dependiente en el menor plazo posible.


Moción presentada por la Comisión Ejecutiva y aprobada en la XXV Asamblea General Ordinaria de la Federación de Asociaciones Vecinales de Valladolid