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La crisis impacta en Valladolid

7.000 hogares de Valladolid se mantienen sin ningún tipo de ingresos

Valladolid, la provincia con mayor tasa de parados sin subsidio

Lunes 10 de marzo de 2014 · 147 lecturas · rss article rubrique


7.000 hogares de Valladolid se mantienen sin ningún tipo de ingresos

Cáritas ofreció el año pasado ayudas económicas especiales a 90 familias normalizadas a las que la crisis ha sumido abruptamente en la indigencia

Algunos datos

  • 70.000 personas viven en Valladolid al borde de la pobreza (ingresos que no llegan al 60% del salario medio).
  • 13.000 personas viven en una situación de pobreza severa (ingresos inferiores al 50% del salario medio)
  • Aumento. La pobreza severa ha crecido el 2% en un año.

«Es como si durante años vas subiendo una escalera hacia arriba y, de repente, te caes abajo». De este modo tan gráfico resume Yuri la situación de cientos de familias de Valladolid que durante años vivieron como ciudadanos normales, con capacidad para afrontar sus necesidades con solvencia, incluso con holgura, y que, de repente, pierden sus empleos y se ven abocados a una situación de emergencia económica y social que les obliga a pedir ayuda.

Yuri, y su esposa María, son un buen ejemplo de estos «nuevos pobres» que muestran el rostro más descarnado e inquietante de esta crisis. Un amplio colectivo al que Cáritas prestó durante el año pasado una ayuda especialísima y excepcional mediante su programa ‘Hermanamiento de Familias. Gesto de Caridad’. En total, 100.000 euros de recursos propios, recogidos en su mayor parte mediante colectas especiales impulsadas con motivo del Año de la Fe, y que han permitido ofrecer ayudas económicas singulares a 90 familias de la provincia durante medio año. Cada una de ellas ha recibido una media de 200 euros al mes, que han podido sumar a los otros recursos de carácter público que les correspondan o a los ingresos que fueran capaces de obtener. «Vimos que estas personas necesitaban un trato diferente y le dimos una vuelta al mecanismo de ayuda. En vez de darles una bolsa de alimentos optamos por una ayuda económica a justificar», explica Jesús Gallo, responsable provincial de Cáritas. El programa ha proporcionado un significativo alivio a 90 familias de la provincia que los trabajadores sociales de la institución seleccionaron por su capacidad potencial para salir adelante. Una ayuda especial para personas que sufren una situación especial debido a unas circunstancias tristemente especiales.

Algunos datos del último informe FOESSA de Cáritas permiten completar ese retrato del sufrimiento social. Un retrato que se traduce en un aumento de la desigualdad. Cerca de 70.000 personas viven en Valladolid al borde de la pobreza (lo que se denomina pobreza moderada y que se caracteriza por tener ingresos en torno al 60% del salario medio). Y otras 13.000 más sufren pobreza severa, con ingresos del 50% del salario medio o menos. Tanto una como otra han crecido en España. La pobreza moderada ha pasado de un 22% a un 26%. Y el aumento de la pobreza severa, que estaba en el 2%, se refleja en que se ha duplicado el número de hogares sin ningún tipo de ingresos. En Valladolid, unas 7.000 familias están en esta grave situación.

Son familias que proceden de Valladolid capital y de municipios como Mojados, Olmedo o Iscar «que es ahora una zona muy problemática», explica Gallo. «Fue la más rica de la provincia, pero estos años ha sido especialmente golpeada por la crisis».

Una de esas 90 familias es la que componen Yuri y María. Ambos llegaron a Valladolid en autobús, desde Moldavia, en el año 2003, en plena efervescencia económica. Ella había trabajado como maestra y él tiene formación de soldador, y en aquellos años no tuvieron problema para encontrar la oportunidad que habían venido buscando. «Había empleos por todas partes, y nadie te preguntaba nada. Nosotros empezamos a trabajar cuando ni siquiera sabíamos hablar español», recuerda María.

Tres años sin ningún sueldo

Dos empleos aceptablemente pagados les animaron a comprar una vivienda de segunda mano en La Rondilla, cuya hipoteca es ahora uno de sus problemas. Pero entonces parecía algo de lo más natural. Las luces de alarma comenzaron a encenderse a los cinco años de estar aquí, cuando empezó a desinflarse la burbuja de la construcción. «Al principio, cuando quebraba una empresa buscabas trabajo en otra, e ibas tirando con el paro, aunque alguna vez te quedabas sin cobrar algo», explica Yuri. Pero en el año 2009 el globo explotó del todo «y ya empezó a ser muy difícil encontrar empleo». Y en esas seguimos. Tan solo queda margen para pequeñas ocupaciones temporales. Las empresas que han logrado sobrevivir bastante tienen con intentan salvar parte de su plantilla. La posibilidad de nuevas contrataciones era y es hoy todavía inconcebible.

La alerta roja saltó definitivamente hace tres años cuando pasaron de tener dos sueldos a ninguno. María perdió su último empleo estable y no hubo forma de encontrar otro. Hoy solo encuentra ocupación por horas sueltas en el trabajo doméstico. «Cuando ves que los problemas llegan todos de golpe te sientes muy mal». No es un recuerdo grato para la pareja. Es fácil ver que ambos son personas orgullosas, dignas, acostumbradas a las dificultades y a la escasez, pero también a valerse por sí solos. No les fue fácil admitir que necesitaban ayuda. Ni fue fácil pedirla. Ni hoy, cuando hablan con El Norte, les resulta fácil recordarlo.

«Es una situación crítica y no tienes por qué sentirte inferior a nadie. Hay que hacer de tripas corazón y pedir ayuda para intentar salir adelante». Quien interviene es la vallisoletana Pepa, otra de las beneficiarias del programa de Cáritas. Ha escuchado el relato de María y ha percibido su impotencia e incomodidad. «En un momento dado tu vida da un giro, caes en un bache y te quedas sin nada. No puedes culparte. No es tu responsabilidad. Tienes que tener el coraje y el valor de buscar una solución. No es fácil dar el paso de pedir alimentos o ropa, porque no te llega. Pero eso no va a figurar en tu currículo. Tienes que asumirlo, vivir como una persona normal y luchar por salir adelante».

Pepa llevaba más de diez años trabajando regularmente en la hostelería y como dependienta. «Nunca me había faltado trabajo y llevaba una vida acomodada, aunque sin lujos». En su última empresa llegó a tener un puesto de responsabilidad, pero fue despedida y aparecieron los problemas. Había que pagar el alquiler, comer, vestirse, atender a sus hijos... «Si te hundes porque te va fatal vas a terminar en una situación muy precaria. Ese no es un buen camino». Ella no sólo contó con el apoyo de Cáritas, sino también con el respaldo de su familia que, como en otros muchos casos, es esencial para no hundirse del todo.

«Necesitamos asesoramiento, porque si nunca te has molestado en ayudar a nadie no sabes cómo funciona esto», admite Pepa. En su caso, haber recibido esa ayuda le ha hecho asumir una deuda simbólica que espera saldar con otros que lo necesiten cuando remonte su situación. «Cuando salga de esto, porque estoy segura de que vamos a salir, pensaré en cómo ayudar a otros. Esto es una cadena de favores. Somos como una gran familia y tenemos que echarnos una mano», asegura.

Fuente: Texto: Vidal Arranz, El Norte de Castilla, 08-03-2014.

Valladolid, la provincia con mayor tasa de parados sin subsidio

Más de la mitad no reciben ninguna cantidad

El número de vallisoletanos inscritos en las oficinas de empleo de la provincia se redujo en febrero en 145 personas respecto al mes anterior y en 1.373 desempleados menos, si se compara la cifra con la registrada en febrero de 2013. Aunque la bajada del paro es positiva -sobre todo cuando se produce tras un lustro de implacable incremento- en el análisis de los datos no hay que obviar otras variables, como la calidad de los nuevos puestos de trabajo, la cobertura que reciben los desempleados, el número de cotizantes, las cifras de paro femenino o juvenil o la despoblación del territorio. Según el secretario general del PSOE en Valladolid, Javier Izquierdo, en gran parte de estos aspectos Valladolid está en el furgón de cola no solo de la región, sino de todo el territorio nacional. Uno de los datos más relevantes del informe presentado ayer por Izquierdo y por el secretario de Organización de Juventudes Socialistas, Iván García, es que Valladolid es la provincia española con mayor porcentaje de parados sin ningún tipo de cobertura. En concreto, el 50,79% de los más de cincuenta millares de desempleados de la provincia no percibe subsidio alguno, mientras que la media nacional se sitúa en el 42%. Se da la circunstancia, además, de que el crecimiento de ese porcentaje se muestra imparable -en el mismo mes de 2013 se cifraba en el 45,3%- y que se suma a otros condicionantes como el hecho de que los vallisoletanos estén tardando hasta siete meses en acceder a la Renta Garantizada de Ciudadanía. «Todo ello sitúa a un número importante de familias en una evidente situación de riesgo de exclusión social», advirtió el socialista.

Izquierdo contestó también el optimismo de los populares ante las últimas cifras de paro con otros datos, los de los afiliados a la Seguridad Social. «Y es que -explicó- si el desempleo ha descendido en 1.373 personas en Valladolid, el número de afiliados lo ha hecho en 1.634. Es decir, se ha destruido empleo neto o bien porque hay una fuga de trabajadores importante, o bien porque los parados ya ni siquiera se inscriben en el Inem». Una caída interanual de la afiliación, del 1,12%, que vuelve a contrastar con el 0,52% registrado a nivel nacional.

Y más razones para ver la botella medio vacía: el paro femenino y la precariedad laboral. Al concluir febrero, añadió el secretario general de la formación, Valladolid tenía 72 mujeres menos trabajando que en enero -«muy probablemente, empleadas del sector servicios»-, con el triste añadido de que la elevada tasa de desempleo femenino es una de las causantes del éxodo que vive el medio rural castellano y leonés, en general, y el vallisoletano, en particular. La mujer, recordó, es la encargada de fijar población.

En cuanto a los nuevos empleos, Izquierdo recalcó que tan solo 859 de las 10.508 contrataciones que se firmaron en Valladolid el pasado febrero eran indefinidas, una «consecuencia de la Reforma Laboral, que se suma a las anteriores y contribuye a presentar un escenario provincial bastante preocupante».

Y, para cerrar el círculo, la juventud de Valladolid. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística correspondientes al primer semestre de 2013 -los últimos disponibles- en total de 2.610 jóvenes menores de 35 años decidieron emigrar de la provincia por lo que, según apostilló Iván García, «es probable que el año concluyera con cifras similares a las registradas en 2012, cuando la provincia perdió a 5.910 jóvenes».

El joven socialista resumió en tres palabras la solución a la despoblación/éxodo juvenil: «fomentar el empleo». «Desde la comunidad autónoma, desde la Diputación, desde cualquier institución, se debe trabajar para generar empleo, porque los jóvenes no están encontrando aquí un proyecto de vida», apostilló. García enumeró también propuestas más concretas, como la Estrategia Triple Oro para fomentar la creación de empresas -defendida por JJ SS-, o la de la recuperación de las ayudas a la emancipación, «extinguidas gracias a la Junta, primero, y a Rajoy, después».

Izquierdo, por su parte, apostó por cambiar de estrategia desde el principio, por diseñar otro escenario político. «Hay que dejar de aplicar políticas de austeridad. Si no se ajusta la deuda a ritmos asumibles no se generará empleo y el país no se recuperará. El actual es un ritmo que ni España ni tampoco Valladolid pueden permitirse», concluyó.

Fuente: Texto: Teresa Lapuerta, El Norte de Castilla, 06-03-2014. Imagen: KAP.