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Federación Vecinal de Valladolid Antonio Machado


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Asamblea Anual 2005 de la Federación de Asociaciones Vecinales de Valladolid

Frente a los retrocesos en la democracia representativa, más democracia participativa

Las esperanzas puestas en la democracia representativa no nos ocultaban, ni lamentablemente sus hechos y manifestaciones nos han hecho olvidar, las limitaciones de esta forma de gobierno, ni sus posibles derivaciones hacia situaciones de separación creciente entre los representantes elegidos y las ciudadanas y los ciudadanos representados, que de hecho están dando lugar en algunos municipios como el nuestro a autoritarismos populistas sólo formalmente democráticos

Lunes 14 de febrero de 2005 · 814 lecturas · rss article rubrique


Tras la conquista de la democracia representativa, en cuya consecución participamos activamente, las Asociaciones de Vecinos, junto con otros movimientos sociales, hemos seguido manteniendo como objetivo el logro de formas de gobierno que realmente tuviesen en cuenta la voluntad de las ciudadanas y de los ciudadanos, que fueran expresión veraz y honrada de la misma a la hora de gestionar los asuntos de interés colectivo.

El fortalecimiento de la democracia a todos los niveles, especialmente a nivel municipal, ha sido y sigue siendo para las Asociaciones de Vecinos una aspiración fundamental, como condición y factor necesarios para dar solución a las demandas sociales de los vecinos y de las vecinas de nuestros barrios, pueblos y ciudades.

Las esperanzas puestas en la democracia representativa no nos ocultaban, ni lamentablemente sus hechos y manifestaciones nos han hecho olvidar, las limitaciones de esta forma de gobierno, ni sus posibles derivaciones hacia situaciones de separación creciente entre los representantes elegidos y las ciudadanas y los ciudadanos representados, que de hecho están dando lugar en algunos municipios como el nuestro a autoritarismos populistas sólo formalmente democráticos.

De ahí que el movimiento vecinal progresista, que hoy representamos la mayoría de las Asociaciones de Vecinos de Valladolid, siempre haya defendido la necesidad de profundizar y ampliar la democracia representativa con cauces e instrumentos de democracia participativa, de descentralización del gobierno municipal, de fortalecimiento de organizaciones de amplia base social y de formación de una conciencia ciudadana solidaria.

Hoy día, sin embargo, constatamos que las limitaciones propias y las constricciones impuestas por agentes e intereses económicos y sociales particulares están afectando negativamente a la democracia representativa, sin que en la práctica hayamos avanzado, sino todo lo contrario, en la profundización y ampliación de formas de gobierno más democráticas, que favorezcan la intervención más directa y amplia posible de los ciudadanos y de las ciudadanas en la formación de la voluntad del gobierno del Municipio, de la Comunidad, del Estado o de la Unión Europea.
Logros parciales conseguidos en la construcción de una democracia más participativa, aunque insuficientes y la mayoría sólo reconocidos en normas nunca o casi nunca puestas en práctica, no han contado, ni en el mejor de los casos, con gobiernos con la voluntad y la disposición de medios necesarias para su uso y que resultasen eficaces para motivar y dar capacidad a la sociedad, respetando su autonomía.

Pero también hemos sufrido gobiernos, formalmente democráticos, que han olvidado, rechazado y anulado buena parte de estos limitados cauces de democracia participativa, como es el caso de quienes hoy gobiernan en el Ayuntamiento de Valladolid, que reducen la democracia a una cuestión de mayoría de votos obtenida en unas elecciones cada cuatro años, que no consideran como base de la misma la necesidad de que los ciudadanos y ciudadanas y sus representantes dialoguen y deliberen sobre problemas y asuntos de interés social, instituyendo procesos públicos y autónomos de decisión colectiva y a ser posible consensuada, que sirvan para facilitar y apoyar la gestión de quienes han sido democráticamente elegidos para ello.

En este proceso, contrario a la construcción de una democracia más participativa, la Federación de Asociaciones Vecinales de Valladolid destaca en los últimos años tres hechos:

1. La aprobación de la Ley Orgánica reguladora del Derecho de Asociación, de 22 de marzo de 2002, no ha supuesto ningún avance en el fortalecimiento de las organizaciones sociales. El desconocimiento de la realidad de los movimientos ciudadanos y de sus organizaciones y su falta de sensibilidad social sobre la situación en que trabajan, que han manifestado los legisladores, ha dado lugar a una normativa burocrática que nada ayuda paro sí puede perjudicar, hasta hacer imposible, el funcionamiento de la práctica totalidad de las asociaciones ciudadanas, entre ellas las vecinales.

2. La aplicación de la Ley de Medidas para la Modernización del Gobierno Local, conocida como Ley de Grandes Ciudades, de 16 de diciembre de 2003, está sirviendo en la práctica sólo para afianzar la autoridad del partido o de las personas que gobiernan en el municipio, limitando la capacidad de control por parte del resto de los concejales de la oposición y del Pleno Municipal y, por ende, del conjunto de los ciudadanos. Con está Ley el gobierno municipal está menos controlado y es menos transparente y más proclive a estar dirigido por intereses de grupos de presión ajenos al bienestar común. Las medidas para facilitar el control no se aplican o se desarrollan con formas que condicionan o imposibilitan su ejercicio. Las medidas de descentralización de la gestión municipal no se cumplen, aunque hay obligación legal de cumplirlas. Lo más grave es que ante estos atropellos que sufre la débil democracia representativa nadie dice nada y, salvo honrosas excepciones, todo el que gobierna, sea del signo que sea, está “aplicando” la ley más o menos de forma parecida.

3. Un ejemplo de esta práctica de falsa participación es el Reglamento del Consejo Social de la Ciudad de Valladolid, un pretendido órgano de participación en la gestión municipal que cuenta con una autonomía limitada, que no guarda las mínimas formas de independencia como al menos lo hacen otros órganos con funciones similares a nivel del Estado o de la Comunidad Autónoma, que está presidido y dirigido por el Alcalde y compuesto por otros dieciocho miembros de los que una tercera parte son nombrados por el Pleno (por el partido que tenga mayoría absoluta) a propuesta del Alcalde.

Ante esta situación la Federación de Asociaciones Vecinales de Valladolid reafirma su voluntad de:

a) Seguir luchando por lograr cauces y prácticas realmente operativas y eficaces de democracia participativa y denunciar procesos de aparente participación, que encubran gobiernos autoritarios al servicio de grupos de intereses ajenos al bienestar común.

b) Impulsar la derogación o modificación de leyes y normas alejadas o contrarias a las demandas sociales que exigen formas de gobierno más democráticas, más controlables y próximas a los ciudadanos.

c) Promover y exigir políticas activas, medios y posibilidades, y no reglamentos burocráticos, para fortalecer de forma autónoma el funcionamiento y la actividad de las organizaciones en que la sociedad vertebre y enriquezca su convivencia solidaria.

d) Promover y apoyar procesos de deliberación y diálogo sobre asuntos públicos que den lugar a planes y propuestas de decisión colectiva sobre la gestión municipal o la de aquellas otras Administraciones Públicas que afecten al bienestar social de los ciudadanos y ciudadanas de Valladolid.


Moción presentada por la Comisión Ejecutiva y aprobada en la XXV Asamblea General Ordinaria de la Federación de Asociaciones Vecinales de Valladolid