Contactar | asociaciones | Mapa del sitio | Sitios Web | listas correo | webmail | Facebook | Twitter | Canal Youtube | cavecal | ceav | RSS

Portada del sitio > Áreas > Urbanismo y vivienda > Propuesta de IU para que el esquema de plazas de la ciudad “favorezca la (...)

Espacios públicos / Fuente: Último Cero

Propuesta de IU para que el esquema de plazas de la ciudad “favorezca la democracia urbana”

El objetivo es contar “al menos con diez plazas de grandes dimensiones y de innegable carácter civil, limpias de artefactos, proporcionadas, dispuestas para acoger grandes encuentros ciudadanos”

Lunes 5 de mayo de 2014 · 111 lecturas · rss article rubrique



COMUNCIADO DEL GRUPO MUNICIPAL DE IZQUIERDA UNIDA

IU propone reimpulsar el urbanismo de la ciudad en torno al carácter civil de las plazas

La plaza está en el origen civil de la ciudad (lo dijo Ortega y Gasset: “He aquí la plaza, un campo menor y rebelde que es el espacio civil”), y cualquier revisión urbanística que pretenda poner en valor ese carácter debe atender a una buena distribución y conformación de las plazas en el espacio urbano.

En Valladolid se localizan 116 plazas de distinto tamaño y función: un número muy escaso de plazas (si nos atenemos a los estándares recomendados según el número de habitantes) que además se encuentran distribuidas de forma muy irregular y desequilibrada. Pues hay barrios que cuentan con varias plazas significativas (dos ejemplos: en Rondilla están Alberto Fernández y Ribera de Castilla, además de otras menores como Ávila, Alba de Tormes u Once Casas; en Delicias se cuenta con siete: Carmen, Lola Herrera, Rosa Chacel, etc.), mientras hay barrios sin plaza (como Puente Jardín o Buenos Aires), otros con muy pocas (Parquesol, España, la mayoría de los nuevos) y otros más en los que, por el contrario, son numerosísimas: solo en el centro se cuentan hasta 30 plazas bien conformadas.

Las tipologías de las plazas vallisoletanas son variadas. Desde la histórica plaza Mayor hasta las soluciones propias de los ensanches (como Juan Pablo II, Lola Herrera), plazuelas (tipo el Salvador, los Monegros o los Ciegos), espacios interbloques (Alba de Tormes), plazas vinculadas a un edificio singular (Santa Ana, Rafael Cano), monumentales (San Pablo, San Nicolás), reducidas a glorietas (Pl. de Castilla y León) o meros espacios de aparcamiento (Uruguay, Monasterio de San Benito, Palmera), o que forman secuencias (como las la Overuela: Parroquia-Alfonso X-Siete Partidas). Los usos del perímetro y las actividades del interior son igualmente heterogéneos. En algunas se mantienen los usos comerciales (con función de mercado: España). Las hay con áreas de juego (Ribera de Castilla, Camilo José Cela), y también se ven plazas con zonas estanciales y enclaves tranquilos (Ópera, Mayo, Crepúsculo). En ocasiones se ha construido un aparcamiento en el subsuelo. Algunas son grandes (la plaza Mayor tiene unas dimensiones de 80-86 x 124-126 m, y es la primera y más grande plaza mayor regular que aparece en España; la de Marcos Fernández tiene 60 x 150 m aprox.), pero también las hay muy reducidas (la plaza del Abanico no supera los 20 m).

Siempre (desde Alberti) se ha considerado que unas buenas condiciones estéticas y adecuadas proporciones son determinantes en la calidad de estos espacios. Son muy variadas las formas de las plazas vallisoletanas (algunas poseen una geometría clara, como Ochavo, Circular o Nieves; pero la mayoría son irregulares). Las hay abiertas (Colón), semiabiertas, (Once Casas, Poniente, Everest), cerradas (Viejo Coso, Azor) y semicerradas (Lonja, Biólogo José Antonio Valverde). Con volumen arquitectónico interior (como la plazas Porticada, Juan de Austria, Milenio). Llenas (como la de las Ciudades Hermanas), o vacías (como la Siega). Algunas cuentan con un perímetro de soportales que las determinan (Fuente Dorada, Batallas, Carmen Ferreiro). Y las hay densamente arboladas (Ejército, Circular, Armonía, Rosa Chacel). Unas poseen una clara función identitaria (Solidaridad, Danza, Carmen, Alberto Fernández), en tanto que otras parecen genéricas.

Pero ese conjunto de plazas no se ha planteado nunca para atender correctamente, en toda la ciudad, a la función urbana básica que este tipo de espacios debería proporcionar: suficientes lugares abiertos que inviten a la reunión, dispuestos para (volvemos a Ortega) “discutir sobre la cosa pública”. El diseño global de ese conjunto de espacios no se ha pensado para que “capturen la vida pública en pausas momentáneas”, no permite que se constituyan “como un destino”, ni “facilitan los encuentros” (K. Lynch). Su mala distribución, incompleta jerarquización, escaso número, excesivo protagonismo del tráfico rodado en la mayoría, ocupación interior con múltiples artefactos (lo que dificulta la expresión de las “relaciones horizontales” de la sociedad civil), o el hecho de no acoger nunca actividades de nivel ciudad (no se ven, salvo algunas del centro urbano, como escenarios para el ritual y la interacción de la ciudad), acaban por presentarnos el conjunto de las plazas vallisoletanas como un sistema urbano de múltiples carencias.

Se pide, en consecuencia (y así se hará llegar a la Concejalía de Urbanismo), un estudio completo de las plazas urbanas existentes y de sus funciones (analizando especialmente su carácter civil). Un estudio que no consta entre los trabajos informativos que se han realizado para el nuevo Plan General de Ordenación Urbana y que está, por lo tanto, pendiente. Tras él debería realizarse un proyecto de intervención, a corto, medio y largo plazo, para conseguir en Valladolid un esquema de plazas adecuado, que favorezca la democracia urbana. Una propuesta de modificación de algunas plazas existentes y creación de otras nuevas que garantice poder contar en la ciudad, bien dispuestas, al menos con diez plazas de grandes dimensiones y de innegable carácter civil, limpias de artefactos, proporcionadas, dispuestas para acoger grandes encuentros ciudadanos. Formadas no solo con el objetivo de recuperar la ciudad, sino para contribuir a su misma generación, a posibilitarla urbanística y políticamente.