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Federación Vecinal de Valladolid Antonio Machado


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Urbanismo y vivienda

IU propone sistematizar el mantenimiento con la creación de un “Libro de la ciudad” similar al “Libro del edificio”

Una medida que busca la eficacia, el ahorro, la valoración de lo que se tiene y la sostenibilidad

Viernes 16 de mayo de 2014 · 35 lecturas · rss article rubrique


COMUNICADO DEL GRUPO MUNICIPAL DE IZQUIERDA UNIDA

16 de mayo de 2014

Un correcto mantenimiento es uno de los principales indicadores de sostenibilidad, en todos los ámbitos. Para ganar eficacia y ahorrar esfuerzos y costes conviene, también al abordar el mantenimiento, tener una visión global e interrelacionar los distintos campos de actuación. Sin embargo en Valladolid se desarrollan las distintas prácticas de conservación con falta de sistemática (especialmente en algunas áreas) y con falta, en consecuencia, de integración.

En el Ayuntamiento pueden indicarse tres ámbitos de conservación, que en el Presupuesto de 2014 suman inicialmente unas previsiones de sólo 14,2 millones de euros (aparte de las de Aguas o las que aporta la Consejería de Educación, entre otras, no incluidas en la cifra anterior), al que podría sumarse otro más, enfocado hacia la conservación del parque inmobiliario de propiedad privada.

1º. Conservación de calles, plazas y parques (la base de la ciudad), que cuenta con presupuesto inicial de 8,4 millones de euros en este año) con los siguientes elementos o unidades:

  • Redes de agua y saneamiento. Aguas de Valladolid, por contrato con el Ayuntamiento, realiza las funciones de mantener y conservar los elementos de las redes municipales de agua potable, alcantarillado y depuración, limpieza de imbornales, inspección del estado de conservación, estanqueidad, ausencia de roturas, etc.
  • Otras redes (de comunicación, de energía), cuyo mantenimiento se vincula a los distintos planes y convenios con las compañías suministradoras.
  • Urbanización (pavimentos, muros de contención, etc.). Contrato plurianual de mantenimiento, actualmente con Zarzuela. (Conviene recordar la moción que sobre este tema llevó IU en 2011, estableciendo una propuesta de actuación).
  • Parques (con todos sus elementos, incluso red de riego). Contratos específicos de conservación por zonas, algunos realizados por el Servicio municipal y el resto contratados a empresas externas.
  • Mobiliario urbano, fuentes, contenedores soterrados, señalización (horizontal y vertical), instalación de alquiler de bicicletas, etc. Contratos específicos para cada tema.
  • Alumbrado público. Contratos específicos.

2º. Conservación de edificios públicos (los elementos primarios de la ciudad), que cuenta con un presupuesto en 2014 de 1,4 millones de euros, y que pueden distinguirse las siguientes áreas:

  • El Centro de mantenimiento atiende a la conservación de todos los edificios dependientes del Ayuntamiento. Cuenta con las brigadas de conservación (algo más de 50 personas). Está situado en las Eras, además de las 9 naves de almacén en el Soto de Medinilla. Hay que decir, no obstante, que en los edificios escolares parte de la conservación depende de la Junta. Y otros tienen contratos específicos (Cúpula).
  • Determinados servicios e instalaciones de los edificios municipales se contratan a empresas especializadas (por ejemplo: sistemas de seguridad de colegios públicos, suministro y mantenimiento de biomasa, etc.).
  • Hay un programa propio de “Gestión de edificios” en el área de Atención y Participación Ciudadana.

3º. Conservación de medios tecnológicos y materiales, referidos a los siguientes ámbitos:

  • Informática (diversos productos software), con numerosos contratos muy diversificados. Este año el conjunto de las partidas de este ámbito suma 679.000 euros.
  • Plataforma del servicio de telefonía fija. Con contrato especifico.
  • Mantenimiento de páginas web, con contratos diversos (por ejemplo: la del Observatorio Turístico, etc.).
  • Mantenimiento del parque de vehículos (de Auvasa, Policía, Bomberos, Alcaldía, etc.). Las partidas del Presupuesto 2014 de mantenimiento de vehículos suman 350.000 euros. No se contabiliza la reparación o sustitución de la escala de Bomberos averiada.
  • Reposición de maquinaria (2,9 millones, especialmente en Medio Ambiente).
  • Equipamiento del personal de Seguridad y Limpieza (vestuario, material, etc.). Sale a concurso cada cierto tiempo. Este año: 262.000 euros.

También podría considerarse como un grupo más de mantenimiento el conjunto de actuaciones municipales dirigidas al impulso de la conservación de construcciones de propiedad privada, con los siguientes tipos de actuaciones:

  • Programa de ITEs (inspección técnica de edificios).
  • Programas de apoyo a la rehabilitación. Actualmente, en realización o estudio: Rondilla y 29 de octubre y 4 de marzo. Se han cerrado los del centro histórico. Hay intervención y financiación de otras administraciones.
  • Órdenes de ejecución. Con un presupuesto de 400.000 euros este año.

FÓRMULAS PARA EL DESARROLLO DEL MANTENIMIENTO

Para el desarrollo del mantenimiento de los distintos ámbitos señalados se aplican varias fórmulas.

1º. Programas específicos diversos, alojados y controlados en distintas áreas municipales. Destacan los de Urbanismo (Gestión de servicios urbanos, con el contrato plurianual), Participación (edificios escolares y centros cívicos), patrimonio (suelos), Presidencia (determinados edificios: Casa Consistorial, San Benito, Cúpula del Milenio, etc.), aparte de los propios de los servicios de Seguridad, Limpieza o Auvasa.

2º. Contratos de la “gestión y mantenimiento integrado” en temas concretos: contenedores, mobiliario, fuentes, alumbrado, etc. O el vinculado a la concesión del ciclo del agua (Aguas de Valladolid). En determinadas áreas apenas hay criterios explícitos, y es difícil hacer el seguimiento de lo que hacen las empresas. El control en ocasiones acaba siendo poco riguroso. Una variedad de esta fórmula es la que se refiere a contratos que acaban haciendo al Ayuntamiento cautivo de determinadas empresas. Por ejemplo, en informática; donde cualquier ajuste o modificación que se quiera hacer ya no se considera mantenimiento o uso, sino que sería objeto de un nuevo contrato o ampliación del anterior.

3º. Actuaciones asistemáticas a partir de informes o demandas. Como consecuencia de los requerimientos de asociaciones o vecinos, o de iniciativa municipal, de oficio.

Con esta forma de proceder, tan poco ambiciosa, no es extraño que se den los siguientes resultados:

1º. Descompensación. Puede haber elementos, zonas o edificios en los que se actúa varias veces en poco tiempo, en tanto que otros se dejan sin mantenimiento suficiente. Hay calles que pueden no revisarse en muchísimo tiempo y en otras se actúa con mayor reiteración. El entorno del ferrocarril está gravemente descuidado, y se ha llamado la atención sobre diversas calles en que se levantan las aceras y no se reparan. Con frecuencia se va a soluciones facilonas. O se renuncia a actuar en el mantenimiento de elementos que se considera quedan fuera de las competencias específicas del área responsable (un ejemplo: la marquesina de la Plaza de España no parece ser competencia de nadie; como también sucede con las esculturas del espacio urbano).

2º. Despilfarro. Al actuarse en zonas o elementos que por falta de previsión debe volverse a actuar sobre ellos (pavimentos reparados que se levantan al poco tiempo para instalar redes; el puente del Cubo en el que se actuó para modificarlo poco después de haber hecho una inversión importante para mejorarlo, etc.).

3º. Dispersión y descontrol, desequilibrio entre temas. Por ejemplo, se enfatiza la conservación del asfalto de las calzadas principales en perjuicio de los recorridos peatonales o ciclistas. En ocasiones se disponen alcorques sin hablar antes con Jardines, no hay coordinación. Y es extraordinariamente difícil comparar lo hecho en las distintas zonas.

4º. Relación descontrolada entre los costes de obra nueva y los de conservación (aun considerando entre estos últimos las mejoras, actualizaciones o modernización). No hay parámetro alguno que lo controle.

ARGUMENTOS PARA LA SISTEMATIZACIÓN DEL MANTENIMIENTO

Conviene, por tanto, sistematizar el mantenimiento general de la ciudad atendiendo a los cinco argumentos siguientes:

1º. Conviene sistematizar el mantenimiento de la ciudad para enfatizar la conservación frente a la obra nueva (sostenibilidad, ahorro). Con carácter general debería ser siempre superior lo gastado en mantenimiento que en obra nueva.

2º. Conviene sistematizar el mantenimiento de la ciudad para racionalizar los gastos, aprovechando unas obras para hacer otras. Lo que implica establecer protocolos claros de actuación. Por ejemplo, uno de los más sencillos: al actuar sobre los pavimentos aprovechar para revisar, y en su caso reparar o modificar, las redes inferiores.

3º. Conviene sistematizar el mantenimiento de la ciudad para equilibrar las actuaciones entre temas, barrios y zonas.

4º. Conviene sistematizar el mantenimiento de la ciudad para llevar un buen seguimiento y evitar deterioros prematuros -obsolescencia prematura-. Y en este punto debe poderse discernir con claridad entre lo que es conservación y sustitución.

5º. Conviene sistematizar el mantenimiento de la ciudad para valorar la ciudad que se tiene. Pues con frecuencia no suele apreciarse convenientemente, por ejemplo, el “patrimonio construido” de las vías públicas. Y así, en la Huerta del Rey se cambian bordillos (los antiguos de granito por otros jardineros), o se disponen pavimentos que nada tienen que ver con los originarios, simplemente para aprovechar materiales que se tienen en stock.

El “Libro de la Ciudad”

Para sistematizar todas las actuaciones de mantenimiento el Grupo Municipal de IU propone la creación de un documento específico (un espacio, un archivo ad hoc), denominado “Libro de la Ciudad”, que sería responsabilidad de una unidad administrativa de mantenimiento de la ciudad (hay ayuntamientos que disponen incluso una concejalía específica de mantenimiento), y que serviría para impulsar una visión integrada y completa de la conservación urbana.

Se actuaría así de forma semejante a lo que se prevé en la Ley de Ordenación de la Edificación (Ley 38/1999, de 5 de noviembre) para cada edificio, para cada casa, haciendo lo propio para la “casa grande” de todos y todas: la ciudad. De forma semejante al “libro del edificio” que se requiere para llevar a cabo el mantenimiento ordenado de cada edificio, constituir un “libro de la ciudad” que cumpla una función similar.

El Libro de la Ciudad será, en consecuencia, un archivo documental dirigido a la conservación de la ciudad, y un plan sistemático de actuación. Contendrá toda la documentación técnica, administrativa y jurídica, gráfica y escrita, relevante para la conservación. Y se irá actualizando año a año. La citada documentación podría ordenarse como sigue:

  • Parte 1. Descripción de la ciudad y sus correspondientes sistemas y subsistemas (hasta el nivel de desagregación mayor del espacio urbano). Incluirá los planes y proyectos de ciudad, con la descripción gráfica y fotográfica de cada pieza o elemento. Se elaborarán fichas tipológicas de espacios en las que se indique la propiedad, edad, régimen jurídico (por ejemplo, en su caso: suelo privado de uso público, etc.), autores de los proyectos, empresas constructoras, etc. Contendrá los planos (de urbanización) y se determinarán las unidades de ocupación (las partes de cada espacio). Estará la historia de las intervenciones. Y habrá, para cada espacio, un registro de incidencias. Se elaborará periódicamente un sistema de datos estadísticos para extraer consecuencias prácticas.

Esta descripción no se limitará al aspecto urbanístico. También recogerá la información de los demás servicios que quedarían contemplados en operaciones de mantenimiento.

  • Parte 2. Conjunto de normas e instrucciones de uso, conservación y mantenimiento. Se elaborará un plan general de mantenimiento (indicando fechas de inicio y duración), así como un catálogo de instrucciones de uso y funcionamiento de la ciudad (por subsistemas), señalando el mantenimiento preventivo necesario (con fichas de operaciones preventivas, indicando el responsable de su ejecución, la posible obligatoriedad legal, la periodicidad con que se debe realizar la operación, la medición de la operación y su coste estimado). Se elaboraría de tal forma que se garantizase la revisión, cada cierto tiempo, de todos los elementos de la ciudad: al igual que se revisan con las ITEs todos los edificios, deberían revisarse también todos los elementos de la ciudad, de forma sistemática. Se incluirían igualmente los pliegos de condiciones del plan de mantenimiento. Y de forma semejante de elaborará un plan de mantenimiento sustitutivo o correctivo.
  • Parte 3. Normas de actuación en caso de siniestro, en situaciones de emergencia. Incluiría los planes de seguridad de cada edificio y espacio, información de hidrantes, etc.
  • Parte 4. Registro de otros documentos que se consideren pertinentes, y que no se comprendan en los grupos anteriores.

De la misma forma en que se plantea un “Anexo de inversiones” en los presupuestos municipales, se elaboraría un “Anexo de mantenimiento”, en el que se integrarían todas las operaciones previstas cada año, y que podría contrastarse con el de obra nueva, sustituciones o incorporación de nuevas infraestructuras o equipamientos. (Obviamente habría que distinguir en el primero las inversiones que no son tales, sino que se limitan a mantenimiento, y que este año, por ejemplo, se incluyen en tal Anexo de inversiones).

Esta propuesta es un primer documento de trabajo de lo que debería ser un trabajo amplio y completo de actuación. No obstante, aún con ese carácter de documento inicial y señalamiento de propósitos y caminos, se presentará como moción en diversas comisiones municipales afectadas, y se enviará también, como documento de trabajo y propuesta a la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), para su posible consideración.