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OMIC

IU propone blindar las competencias de consumo, potenciar la OMIC y dar prioridad a la defensa de los consumidores frente a las grandes empresas

El Grupo Municipal de Izquierda Unida ha presentado hoy, 22 de agosto de 2014, en rueda de prensa un análisis de la situación actual de la OMIC (Oficina Municipal de Información al Consumidor) y una serie de propuestas sobre su futuro

Viernes 22 de agosto de 2014 · 31 lecturas · rss article rubrique


COMUNICADO DEL GRUPO MUNICIPAL DE IZQUIERDA UNIDA

22 de agosto de 2014

IU propone blindar las competencias de consumo, potenciar la OMIC y dar prioridad a la defensa de los consumidores frente a las grandes empresas

El Grupo Municipal de Izquierda Unida ha presentado hoy, 22 de agosto de 2014, en rueda de prensa un análisis de la situación actual de la OMIC (Oficina Municipal de Información al Consumidor) y una serie de propuestas sobre su futuro.

1. De un origen potente al actual estancamiento y desinterés político

Según consta en su web (www.omicvalladolid.es), la OMIC es un servicio público gratuito que informa, ayuda y orienta a los consumidores; recibe y registra quejas, denuncias, reclamaciones y solicitudes de arbitraje, remitiéndolas a las entidades u órganos correspondientes; realiza funciones de inspección; fomenta la educación y formación de los consumidores; y en general realiza cualquier función que contribuya a la protección de los consumidores.

La OMIC de Valladolid se creó en 1983. Con Sestao, Zaragoza, Barcelona y alguna ciudad más, nuestra ciudad fue pionera en ofrecer este servicio. Conviene recordar que se trataba de un momento bien distinto al actual. No solo por la tecnología disponible entonces, sino también por la cultura del consumidor, mucho más limitada que la actual. El impulso que se le dio fue, sin embargo, muy llamativo, llegándose incluso a constituir una oficina itinerante en Delicias, para extender el servicio a los barrios (que más tarde se cerró). Se trabajó muy bien y se empezó a acudir a los colegios, a organizar talleres del consumidor o a establecer prácticas educativas.

Pero desde hace al menos cuatro años la decadencia, por desinterés político para reimpulsarla, es evidente. Basta acceder a la página web para constatarlo. Los análisis y la mayor parte de la documentación que se ofrece data de hace varios años. Los informes han dejado de colgarse en la página (¿existen?). Algunos folletos están obsoletos y no se han actualizado. Y hay falta de personal y otras carencias. Por otra parte, el movimiento consumerista ha evolucionado notablemente y la OMIC no se ha puesto al día en esa evolución.

2. Problemas de funcionamiento

Además deben señalarse algunos problemas de funcionamiento. La sede está en el Centro Cívico del Campillo. La mayor parte del presupuesto (programa 4312) corresponde a gastos de personal. La coordinación informática entre inspección (2 personas), Oficina (8 personas) y Junta Arbitral (2 personas) es manifiestamente mejorable.

Hay que reconocer el trabajo del personal adscrito a la OMIC durante 30 años. Mas, con todo, parece escaso. Forman parte de la Oficina un jefe de unidad, tres técnicos de información y tres auxiliares de información, aunque en algún caso no trabajan en la sede. Debería reforzarse la atención personal a los usuarios, e incluso hay problemas para que se recojan las llamadas telefónicas (los intentos de este grupo en julio resultaron fallidos). El horario es peculiar (cierra los viernes a las 12,30 h).

Hay que distinguir entre las demandas de información y las reclamaciones. Por un lado debe hablarse del sobredimensionamiento de las reclamaciones presentadas. Hay del orden de 4.000 reclamaciones al año; que se aceptan prácticamente todas, acríticamente; dando lugar a que algunas incluso acaben duplicándose. No existe un procedimiento eficaz para el tratamiento de las reclamaciones. Una parte importante se envía a la Junta Arbitral.

3. Necesidad y posibilidades de la defensa municipal de los consumidores

El problema principal, hoy día, es el de la indefensión del consumidor frente a las grandes empresas, especialmente las de carácter transnacional. Sin embargo, la mayor parte del trabajo de la OMIC se carga sobre el pequeño comercio y los autónomos, sin hacer un frente realmente efectivo a las anteriores empresas.

Entidades como Gas Natural, Endesa o Iberdrola, por ejemplo, no están adheridas a la Junta Arbitral, y frente a ellas la defensa es complicadísima. Ni siquiera tienen oficina física a la que acudir; y para las reclamaciones debes llamar a un 902, que además lo pagas.

Junto a organizaciones privadas como la OCU o FACUA, la administración (y especialmente la local: la más cercana) debe llevar la iniciativa en la defensa pública de los consumidores. Frente a las grandes empresas de telefonía, las eléctricas (la explicación de la factura eléctrica parece inaplazable) o las entidades de crédito, entre otras, el papel de la OMIC debería potenciarse y reorientarse claramente.

Frente a las grandes empresas la gente está mucho más desprotegida que antes, tiene mucho más difícil acceder a la información sobre sus derechos y hacerlos valer. En los últimos años han surgido tres espacios de conflicto fundamentales en los que colisionan los derechos del consumidor y las empresas: telefonía móvil, empresas de energía y entidades bancarias. La prepotencia de las grandes empresas en esos sectores es muy llamativa, y las Oficinas deben adaptar el servicio a la nueva realidad de los consumidores.

Hay ejemplos en los que los ayuntamientos han sido proactivos en la defensa de los consumidores, dirigiéndose incluso a sectores de la población afectados para ofrecerles asesoramiento y defensa (una OMIC “se vuelca con los afectados por las preferentes”; otra “se dirige a las personas mayores para prevenirles ante los posibles abusos como consumidores en la factura de la luz”, etc). Se trata de actuaciones lógicas para la administración pública, cuyo fin principal es el bienestar de los ciudadanos.

4. Propuestas

En consecuencia, desde IU planteamos: 1º. Asegurar las competencias de consumo de los ayuntamientos en esta cuestión. Pedimos que el Ayuntamiento trabaje, en las federaciones de municipios de las que forma parte, sobre esa cuestión. 2º. Potenciar la OMIC, revisando el funcionamiento, sistematizando los procedimientos, mejorando la coordinación (interna, dentro del Área; con otros servicios municipales y con asociaciones de consumidores), publicando de nuevo memorias anuales y actualizando los documentos, volcándose en la red. 3º. Dar prioridad a la defensa de los consumidores frente a las grandes empresas.

Y en síntesis IU pide que se adopten las medidas necesarias para que la OMIC supere la decadencia mostrada por este servicio en los últimos años.