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Educación / Fuente: Último Cero

Las competencias municipales de Educación, un “disparate organizativo” repartido en 4 concejalías

IU pide al Ayuntamiento una reagrupación y que Valladolid se integre en la Asociación de Ciudades Educadoras

Viernes 15 de agosto de 2014 · 42 lecturas · rss article rubrique



COMUNICADO DEL GRUPO MUNICIPAL DE IZQUIERDA UNIDA

15 de agosto de 2014

IU propone que el Ayuntamiento de Valladolid se inscriba en la Asociación de Ciudades Educadoras e integre las competencias de educación en una sola concejalía

El Grupo Municipal de Izquierda Unida ha enviado a la Comisión de Cultura, Bienestar Social y Participación la propuesta de que la ciudad de Valladolid se inscriba en la asociación de Ciudades Educadoras y participe activamente en el congreso que tendrá lugar el próximo mes de noviembre en Barcelona. Ha solicitado, además, que en la citada Comisión se apruebe solicitar al Pleno la modificación de la distribución de las competencias municipales, de forma que se agrupen en una sola concejalía las de educación, habida cuenta de que en la actualidad se encuentran dispersas nada menos que en cuatro concejalías diferentes, lo que impide (o al menos dificulta enormemente) llevar a cabo una política municipal integral sobre esta importantísima materia.

La Asociación Internacional de Ciudades Educadoras (AICE), de la que forman parte casi 500 ciudades de todo el mundo, tiene el objetivo de colaborar entre las ciudades miembros para aplicar la Carta de Ciudades Educadoras (de 1990), que es la hoja de ruta de las ciudades que la componen. Un documento que reclama la importancia de la educación en la ciudad y pone de relieve las vertientes educativas de los proyectos políticos de las ciudades asociadas. Consciente de las “incontables posibilidades educadoras” de la ciudad, que permite considerarla como “un agente educativo permanente, plural y poliédrico”, que puede actuar mediante instituciones formales, pero también no formales, “con intencionalidad educativa fuera de la educación reglada”, e informales (“no intencionales ni planificadas”), la AICE se propone desarrollar todas las potencialidades educativas que alberga la ciudad. El Banco de Experiencias de la Asociación recoge más de mil experiencias de las ciudades miembro, que ilustran diversas formas de concretar los principios de la Carta citada.

Con sede en Barcelona, son miembros de la AICE las ciudades de Dakar (Senegal) o Rosario (Argentina), Quebec (Canadá) o Helsinki (Finlandia), Adelaida (Australia) o Munich (Alemania), además de más de un centenar de ciudades españolas como Valencia, Vitoria, Madrid, Málaga, Burgos, Pamplona o la citada Barcelona. La inscripción serviría para impulsar las políticas educativas de responsabilidad municipal de Valladolid, tan escasamente consideradas en los últimos años.

Un signo de tal desconsideración, que también se propone corregir con la propuesta de IU a la Comisión de Cultura, Bienestar Social y Participación es precisamente la grave dispersión de las competencias de educación que se ha establecido en esta legislatura en el Ayuntamiento. Pues aunque formalmente recaigan en la concejalía de Atención y Participación Ciudadana (a cargo de Domi Fernández), lo cierto es que parte de esas competencias se llevan desde la concejalía de Bienestar Social y Familia (como es el caso de la educación infantil y la de adultos), otra parte en la de Hacienda (todo lo relacionado con deporte escolar) y una parte más desde la de Cultura.

No hay ninguna posible justificación para esta desintegración total de las competencias de educación. No se ve cuál puede ser el argumento para que los distintos ámbitos de la educación se segreguen entre Participación y Bienestar Social. Como tampoco hay forma de entender cuál puede ser la relación orgánica entre deporte un hacienda (aparte, lógicamente, del control de la economía municipal, que podría llevar a que Alfredo Blanco llevase todas las competencias del Ayuntamiento). Y en el caso de Cultura llama la atención, por citar un solo ejemplo, que el grueso de la programación del Museo de la Ciencia está dirigido a los escolares, pero ni siquiera en el Patronato está la concejalía que actualmente se supone responsable de las competencias educativas. Un disparate organizativo, por tanto, que es necesario remediar urgentemente, si se quiere llevar a cabo una política coherente y responsable en esta materia.