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Barrios premium: una ciudad a dos velocidades

Valladolid no descarta dar mejores servicios a los barrios que paguen más impuestos

El Gobierno estudia cómo favorecer a calles concretas con el dinero que aportan sus comercios

Lunes 29 de septiembre de 2014 · 83 lecturas · rss article rubrique


¿Y si aquellos barrios que pagaran más impuestos tuvieran una mayor vigilancia policial?¿Y si se barrieran más a menudo las aceras de aquellas vías que más contribuyen a mantener las arcas municipales?¿Y si hubiera servicios públicos ‘extra’ para los contribuyentes más generosos? La idea ronda ya los despachos del Gobierno de España (el PP en elCongreso de los Diputados animó a principios de verano a estudiar esta propuesta, con el respaldo de todos los grupos salvo Izquierda Plural) y ya son varios los ayuntamientos que se han cerrado en banda a aplicar la medida, si es que llega a aprobarse. Zaragoza, por ejemplo, ha dicho que no. Valladolid, de momento, no lo descarta ni cierra la puerta.

Izquierda Unida presentó en el último pleno municipal una moción para que la ciudad se blindara contra esta posibilidad y la mayoría absoluta del PPtumbó la propuesta: «Todavía no lo ha aprobado el Gobierno, no vamos a rechazar algo que aún no se ha puesto en marcha sin conocer el fondo ni dar posibilidad al debate en el Congreso de los Diputados y luego en los foros que sean necesarios», explicó la concejala de Urbanismo, Cristina Vidal (PP).

El Ejecutivo de Rajoy está dando los primeros pasos y para ello ha tomado como ejemplo modelos de gestión que ya se aplican en una veintena de países, entre otros, ciudades de Estados Unidos o de Canadá, donde este modelo se comenzó a aplicar en 1969 como contrapeso de la trama urbana ante el auge de los centros comerciales. Helena Villarejo, profesora de Derecho Administrativo en la Universidad de Valladolid, recuerda que el modelo saltó después a otros países anglosajones (Australia) y llegó a Europa, a través de Gran Bretaña, en 2004. Hoy se aplica en ciudades de Holanda, Alemania, Albania... Y Villarejo recuerda que no hay un modelo único, sino que depende de los acuerdos alcanzados en cada una de las urbes.

El procedimiento más habitual es que los comerciantes –también se pueden unir hosteleros o empresas de servicios– de las diferentes zonas paguen una tasa extra (un nuevo tributo municipal o una contribución especial)para obtener mejores servicios. El sistema que se quiere aplicar en España –y que estudia el Ministerio de Economía– en principio se limita a los comerciantes y no se haría con una nueva tasa, sino a través de modificaciones (de hasta el 95%) en el Impuesto de Bienes Inmuebles. Así, por ejemplo, si un comercio tuviera que pagar 100 euros por el IBI, cinco irían a la caja común y los otros 95 se reinvertirían en la zona. El problema, apunta Villarejo, es que el IBIapunta no al comerciante, sino al propietario del local.

Convenios específicos

En otros países esta figura recibe el nombre de Business Improvement District (BID), y aquí en España serían las Áreas Comerciales Urbanas (ACU), vinculadas a zonas con marcada presencia comercial. En hipótesis (siempre en hipótesis) en Valladolid podrían ser la calle Santiago, el entorno de Héroes de Alcántara (antigua Héroes del Alcázar), Santa Clara, Mantería, Torrecilla, la avenida de Segovia... Los ayuntamientos podrían redactar convenios específicos con estas zonas para, a partir de los impuestos que pagan, ofrecerles mejoras de seguridad pública, conservación de patrimonio, urbanismo... El objetivo, tal y como se presenta desde el Gobierno, es favorecer la formación de centros comerciales abiertos.

«Esto crearía barrios y calles de primera y de segunda. Es una perversión del sistema fiscal porque llevaría a que quien más paga sería al final quien más tiene. Los servicios deberían ser universales y responder al principio redistributivo», apuntó Manuel Saravia (IU) durante el debate municipal en el pleno, en el que su partido pidió que el Ayuntamiento rechazara la creación de estos barrios ‘premium’ «porque contribuiría a ahondar las diferencias entre zonas. Las consecuencias serían una elitización y la creación de un lobby frente al poder municipal democrático».

Javier Izquierdo, portavoz del PSOE, ahondó en esta idea al recordar que el sistema fiscal tiende hacia un modelo «progresivo y distributivo». «Imaginemos que esto lo pensamos para la Sanidad o la Educación: quien más paga, ¿tendría derecho a saltarse la lista de espera o a estudiar un idioma más en el colegio?», se preguntó Izquierdo, quien además entiende que este modelo acentuaría el cierre de comercios en aquellas calles que no accedieran a estas figuras y que recibirían peores servicios de limpieza o seguridad. Izquierdo destacó que «de hecho, ya se han hecho ‘premium’ algunos barrios de la ciudad con una política de inversiones poco equitativa que ha primado las inversiones en barrios del sur y del oeste».

La edil de Urbanismo, Cristina Vidal (PP) reconoció que se trata de una «figura compleja y de regulación difícil, pero es una propuesta democrática que nace de la voluntad de los implicados. Eso es lo que habrá que regular». Yapuntó las ventajas que conllevaría este modelo de intervención:«No hay duda de que ayudará a la revitalización económica, incrementará la colaboración pública y privada, generará más empleo y riqueza, reducirá los locales desocupados, rebajará la criminalidad, mejorará la conservación y provocará un aumento de ventas y de visitantes», incide Vidal respecto a este incipiente proyecto del Gobierno.

La respuesta de los comerciantes

Las asociaciones de comerciantes de la capital afrontan con cautela este debate a la espera de que se concreten las medidas que propone el Ministerio de Economía. Alejandro García Pellitero, presidente de Avadeco, apunta, como principio general, que a la hora de pagar impuestos «todos queremos que cuanto más dinero revierta cerca de nosotros, mejor», pero alerta de los efectos secundarios que podría tener esta medida. «Habría que cuidar mucho el equilibrio. Ahora mismo, el centro ya recibe más que ninguna otra zona, quizá porque es la imagen de la ciudad. Y una medida de este tipo quizá contribuya a hacer mayores las diferencias y termine perjudicando al comercio de barrio. Hay que cuidar mucho estas calles comerciales que no son el centro y que otorgan vida a otras zonas de la ciudad», mantiene García Pellitero, quien se muestra cauto a la hora de valorar una medida aún no concretada por el Ministerio.

Más receptivos son desde Fevosva. Su vicepresidente, Jesús Herreras, entiende que la propuesta que maneja el Gobierno será «muy buena» para el comercio local, siempre que se aplique «a partir de un debate previo y con el mayor consenso posible». «Si se hace bien, puede ser un proyecto muy importante para la promoción del comercio de proximidad y para la salvación de zonas comerciales, lo que incide en la creación de empleo. Además, una calle con comercio es una calle viva que también mejora la seguridad ciudadana». Herreras cree que la reserva de parte del IBI de los comercios para reinvertirlo en la misma calle contribuirá a «mejorar los servicios». «No entendemos que haya discriminación porque no se dejará de invertir en otras zonas», apuntan desde Fecosva, plataforma de comerciantes que ya ha emprendido acciones en zonas y calles concretas de la ciudad. «Lo más importante, y es algo que habrá que concretar, es que será necesaria una mayoría de comercios para que salga adelante». Y además, no cabrá la ‘objeción de conciencia’ como ocurre ahora, por ejemplo, en la campaña de alumbrado navideño en la que hay establecimientos que no participan económicamente pero luego se benefician de los arcos y la iluminación que sufragan otras tiendas de la calle.

Y lo que dice la experta

Lleva años estudiando este fenómeno y es una de las voces españolas más autorizadas en los Business Improvement District (BID), un concepto «complejo, ya que en todo el mundo hay más de 2.000 ejemplos, cada uno con diferentes características», explica Helena Villarejo, profesora de la Universidad de Valladolid. «En Nueva York, por ejemplo, hay 70 zonas, otras tantas en Toronto, 25 en Londres... Hay algunas en calles muy exclusivas de la ciudad y otras en áreas más degradadas que utilizan este modelo para impulsar la zona». «En Gran Bretaña funciona muy bien en pequeñas localidades que así se han revitalizado, pero también se han dado abusos, por ejemplo en Manhattan, donde se ha expulsado de la zona a comercios que no interesan». Los primeros pasos en España parecen haberse dado en Madrid (en la zona de Azca)y Cataluña es una comunidad abierta a este modelo que ahora quiere implantar el Gobierno y que demandan, especialmente, «los centros comerciales abiertos que han dejado de vivir de las subvenciones y también polígonos empresariales que pueden detectar problemas de seguridad o de gestión», apunta Villarejo.


Fuente: Texto: Víctor Vela, El Norte de Castilla, 27-09-2014.