Contactar | asociaciones | Mapa del sitio | Sitios Web | listas correo | webmail | Facebook | Twitter | Canal Youtube | cavecal | ceav | RSS

Portada del sitio > Áreas > Solidaridad y ciudadanía > "Memoria de un hombre excepcional: Últimos apuntes en recuerdo de Millán (...)

Opinión: Jesús Ojeda Guerrero

"Memoria de un hombre excepcional: Últimos apuntes en recuerdo de Millán Santos (1926-2002)"

"Al recordar al cura y maestro Millán en la fecha de su nacimiento, se me hace presente su pasión por lo colectivo como fuente de cambio"

Miércoles 12 de noviembre de 2014 · 136 lecturas · rss article rubrique


Memoria de un hombre excepcional

Últimos apuntes en recuerdo de Millán Santos (11/11/1926- 9/03/2002)

Lo vivido y expresado en la vida de cada uno forma parte misteriosa e indeleblemente del recuerdo de los que continúan la historia de la humanidad, y algunos paisajes humanos permanecen en la memoria de un modo especial. Al recordar al cura y maestro Millán en la fecha de su nacimiento, se me hace presente su pasión por lo colectivo como fuente de cambio. Para él es urgente saber y conocer las causas por las que luchar, “han surgido procesos de marginación que exigen movilizarse y ser solidario: el militarismo, la ecología (posible mala trascripción de sus palabras, donde sospecho que debería decir “los ecocidios”, término utilizado por su muy querido Pedro Casaldáliga, obispo dimisionario del Mato Grosso en Brasil), la involución de la sociedad del bienestar…y, ¡cómo no! el afán consumista es de suyo un bloque a demoler” (El Norte de Castilla, 17/12/1993). De los análisis escuetos y dispersos de uno de sus cuadernos entresacamos estas dos últimas reflexiones proféticas: “Tanto el compromiso individual como el compromiso de grupo le viviremos en la medida que algún mensaje nos llegue a interesar subjetivamente. La subjetividad del compromiso nos viene en la medida en que al individuo y al colectivo algo nos compromete”. Y tiene su raíz, “en el pensar, en el sentir y en el hacer”, él apostaba por la vuelta al esperanzador principio del “actuar responsablemente”, en donde el concepto de ciudadanía hace valer la titularidad republicana del compromiso con uno mismo y con la sociedad en la que se vive, “en la que todos nos educamos colectivamente…y sembramos en nosotros anhelos de cambio, si es nuestro deseo de no renunciar a la utopía de un mañana más solidario y comprometido” desde nuestra subjetividad (Cuadernos personales, año 1993)

En estos tiempos tan convulsos, de ausencia de referentes éticos en la vida política conviene retomar la tarea de reflexionar y hacer propuestas sobre la buena ciudadanía, como nos proponía el profesor de la UVA Javier Peña en un texto recopilatorio de las jornadas celebradas en el otoño de 2001 con el título Ética para la sociedad civil; las sociedades actuales “requieren ciudadanos que se relacionen con lo público, no como simples clientes o sujetos de derechos, sino como partícipes activos en los asuntos de la ciudad”, y en consecuencia, cultivar la tradicional ‘virtud cívica’ del esfuerzo de información, reflexión, vigilancia y responsabilidad (2003: 37). En ello se está y nos congratulamos, esperando que se sumen más conciudadanos. En un acertada expresión, al día siguiente del fallecimiento de Millán, el periodista Vidal Arránz, titulaba su crónica “Millán vive” porque la auténtica muerte es el olvido, “la única resurrección que puedo comprender radica en la capacidad que algunos hombres tienen para dejar una huella indeleble en la memoria de los otros, perpetuándose en su recuerdo” (El Mundo, Diario de Valladolid, 10/3/2002). Millán, en una de sus últimas intervenciones públicas parafraseaba un breve relato del jesuita Anthony de Mello, sobre el sentido de ser cooperante en la manera de organizarse socialmente, en cómo la participación redunda en beneficio personal, y lo hacía como buen narrador de esta guisa con palabras similares: Cuentan de un agricultor, multipremiado por la calidad de sus semillas de maíz, que compartía las de mejor calidad con todos los demás cultivadores, preguntado por qué era tan generoso, su respuesta fue así de contundente, lo hago por puro interés. El propio agricultor lo explicaba: Mi amigo el viento traslada el polen sin distinguir propiedades, por lo que si los agricultores vecinos sembraran semillas de inferior calidad, la polinización de los campos rebajaría la misma y también la de mi propio maíz. De ahí mi interés para que mis convecinos planten sólo la mejor semilla. Y concluía con este colorario, “lo que aportas a los demás te enriquece y si es de forma organizada mejor”.

No se creía que el cambio social no sea posible, tenía confianza en la fuerza del pueblo, en su lucha reivindicativa, aunque era consciente de su lentitud; no le daba igual unos políticos que otros, pensaba que hay personas honestas en la gestión de lo público. Estos son los últimos pensamientos que puedo aportar en su recuerdo. En varias pantallas de blogspot he leído este hermoso texto como cabecera sobre él, y que, con la autorización de su autor, hago mío: “Como teselas del mosaico más bello, guardamos en el fondo del bolsillo fragmentos de vida. Millán estaba allí, como un [h]olograma, en cada uno de ellos. Él fue testimonio de tanta vida, tanto amor,... y nosotros y nosotras lo vimos”, lo compartimos y transmitimos, ¡que así sea!

Jesús Ojeda
Investigador en Ciencias Sociales


Fuente: Texto: Jesús Ojeda, Fotografía: Henar Sastre, El Norte de Castilla, 11-11-2014.