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Entrevista a María José Larena, Presidenta de la Federación

«Quizá deberíamos replantearnos el movimiento vecinal, mantener la reivindicación pero recuperar alegría»

Jueves 25 de febrero de 2016 · 382 lecturas · rss article rubrique


Entrevista publicada por el Día de valladolid el domingo 21 de febrero en la edición de papel y el jueves 25 de febrero en la digital

El Día de Valladolid,
David Aso ,25 de febrero de 2016.

María José Larena cumple ciclo el mes que viene al frente de la Federación de Asociaciones de Vecinos Antonio Machado.Toca elecciones en el inicio de una nueva etapa para el colectivo marcada por el cambio de tercio en su relación con el Ayuntamiento. Han sido 20 años de tensa relación y conflicto con el PP y Javier León de la Riva que han dado paso a un escenario muy diferente con el PSOE, Valladolid Toma la Palabra y Óscar Puente en la Alcaldía.La sintonía es ahora evidente y Larena no la oculta. La admite en su primera respuesta sin ser preguntada directamente por ello, aunque matiza que siempre hay desencuentros y subraya que el colectivo no debe perder su espíritu reivindicativo. Asegura que aún no ha decidido si optará a la reelección, pero tiene muy clara su intención de seguir siendo parte activa de un movimiento vecinal que, en su opinión, debe modernizarse para atraer a más gente. Mantener el espíritu reivindicativo, pero recuperando «la alegría por participar en la construcción de una ciudad más amable».

¿Como ha arrancado el año la federación?

Pues con dos grandes novedades que en realidad ya vienen de finales de 2015. La llegada de un nuevo equipo de Gobierno ha sido un alivio para la federación, estábamos viviendo una situación de asfixia cada vez mayor con el equipo de Javier León de la Riva y no sólo en lo económico, sino también por la falta de diálogo. El cambio ha renovado la ilusión y las ganas de trabajar por lo que siempre hemos querido: una ciudad mejor, más esponjada, más equilibrada, más verde... Y acabamos de firmar (en enero) un convenio por valor de 10.000 euros con el Ayuntamiento que representa mucho en lo económico para nosotros, pero también un reconocimiento a nuestra labor.

El convenio es casi histórico...

No es histórico porque lo hubo con Bolaños (el socialista gobernó de 1979 a 1995), pero llevábamos sin él tantos años como ha estado De la Riva (el popular fue alcalde de 1995 a 2015). En esa etapa la federación pasó al sistema de subvenciones como una asociación más, y aunque ese sistema puede no ser el problema, lo cierto es que el apoyo fue cayendo hasta llegar a lo del año pasado, en el que la federación recibió menos de 3.000 euros (del Consistorio) para el funcionamiento de una federación que engloba a 22 asociaciones.

Ya en su primera respuesta ha dejado clara la buena sintonía con el nuevo equipo de Gobierno, y se refleja en un claro descenso del tono crítico respecto a la etapa anterior. A ver si van a perder el espíritu reivindicativo...

Ha habido sintonía y digamos que también un tiempo casi de cortesía a quien inicia una etapa de Gobierno. Siempre hemos entendido la participación no como que se nos informe de lo que se va a hacer, sino que se nos permita participar y aportar ideas antes, durante el diseño. Y aun así en este tiempo lo cierto es que sí está habiendo alguna cuestión en la que no estamos de acuerdo, aunque no hayamos salido a la calle por ello. Iniciamos esta etapa con un triunfo del movimiento vecinal, la retirada de la ‘retasa’ de basura, y sin embargo nos vimos en la situación de que se ha retirado en 2016 y que parece que en 2015 no fue posible. Quisimos hacer una rueda de prensa con el Ayuntamiento en la que se explicara esto y al final tuvimos que hacer la rueda sólo como federación porque el alcalde primero nos dijo que sí, pero luego se retiró de la propuesta porque dijo que íbamos a confundir, que era mejor esperar a que se retirara definitivamente esa tasa en 2016. Por otro lado, en el tema de los presupuestos ya dijimos que no recibimos toda la información que esperábamos para poder intervenir y alegar, pese a que había un compromiso de presupuestos participativos. Esperamos que la situación cambie con los próximos, estaremos vigilantes para que esto se ponga en marcha de verdad y se cuente con el tejido asociativo y el movimiento vecinal. Y ahora también hay otro pequeño desencuentro que no sabemos a dónde llegará, porque se habla de poner la pista de pádel en la plaza Mayor (el World Padel Tour) y estamos en contra de esa ubicación.

Pero son pequeños desencuentros puntuales, salvo el de los presupuestos
participativos. En los temas más importantes de ciudad prevalece la sintonía.

Son pequeños desencuentros, pero desencuentros al fin y al cabo. Y luego hay otro proyecto importante, el de rehabilitar el polígono 29 de Octubre en lugar de demoler para hacer una remodelación integral. No vamos a mantener una guerra abierta si al final no se derriba y sólo se rehabilita, participaremos en el proceso, pero creemos que es una operación que así no solucionará los auténticos problemas de esa zona y sus habitantes. Así que hay desencuentros, cuestiones en las que no estamos de acuerdo y seguiremos peleando. Eso está en nuestro ADN, pero también colaborar por un diseño de la ciudad de forma participada, y en eso tenemos que reconocer que las cosas han cambiado: el talante es completamente diferente, los concejales nos reciben, nos escuchan... Casi hasta nos sorprende que cuenten con nosotros. Por ejemplo con la revisión del PGOU: se ha hecho un proceso participativo, y hemos acudido a todas las convocatorias que hemos podido en los barrios.

Y ahora esos «desencuentros» no se libran en la calle, nada que ver con la etapa anterior...

Nuestra prioridad no es estar en la calle, hay que agotar la vía del diálogo que ahora sí existe, aunque si llega el punto en que tenemos que reivindicar en la calle lo haremos, siempre puede haber cuestiones que pelear.

La crisis por la deuda impagada de la sociedad gestora del soterramiento, el conflicto sobre el uso del antiguo colegio San Juan de la Cruz, el de la ubicación del futuro Campus de la Justicia, la rehabilitación de 29 de Octubre, la revisión del PGOU... ¿qué es lo que más preocupa a la federación?

Es una pregunta complicada, todos esos son grandes temas de ciudad. Igual el soterramiento, que afecta al propio modelo de ciudad, no sólo a los barrios colindantes con la vía, y que es un tema que está en un momento muy difícil. Desde luego entendemos que los tiempos han cambiado y que quizá haya que replantearlo, pero seguimos apostando por que la solución definitiva sea el soterramiento.

¿Qué les parece que el Ayuntamiento piense llevar el soterramiento a consulta ciudadana?

Es un tema complicado también. Nosotros siempre hemos estado a favor de las consultas, pero hay que estudiarla muy bien, ver cómo se plantea la pregunta o a qué ciudadanos. Y consideramos que antes hay que hacer una campaña informativa muy seria en toda la ciudad porque, si van a votar todos los ciudadanos de Valladolid, tienen que conocer bien cómo afecta esa posibilidad del soterramiento a toda la ciudad, no sólo a los vecinos de los barrios colindantes.

Claro que, por otro lado, de nada valdrá una consulta si todo se va al traste por la crisis de la sociedad gestora del soterramiento...

Ya, ahora mismo no sé si está en el horizonte más claro la consulta. Hay que ver qué pasa, si se puede solucionar la deuda y qué viabilidad real deja. También entendemos que a lo mejor se está barajando la posibilidad de una denuncia por los compromisos que pudo adquirir el anterior alcalde con aquella carta, la comform-letter (supuesto aval del Ayuntamiento ante los bancos en caso de impago).

¿Falta transparencia en esto?

Creo que está habiendo transparencia respecto a los pasos que se están dando ahora. La información que no tenemos es la que corresponde al periodo anterior, ni sabemos si el propio Ayuntamiento la tiene. Hay un desconocimiento real de cuál fue esa comfort-letter que se firmó, en qué términos y los compromisos que contrajo el Ayuntamiento. Y está también el tema de la financiación de los municipios: el Estado debería revisar las transferencias a los ayuntamientos, siempre hemos rechazado cualquier norma que supusiera la asfixia de los ayuntamientos para facilitar su labor como Administración más cercana al ciudadano.

Respecto a usted, en marzo habrá elecciones en la federación, ¿volverá a presentarse?

En la asamblea anual, el 13 de marzo, serán las asociaciones las que presenten candidatos a los cargos y en la siguiente directiva, que suele ser en la semana siguiente, se decidirá el presidente. No hay una decisión tomada.

O igual la ha tomado y prefiere no hacerla pública aún..
.
Lo estoy pensando, todavía no lo he decidido del todo.

¿Pero la intención de seguir en el movimiento vecinal sigue ahí?

Sí, sí, eso sí. Llevo en él prácticamente desde que vine a Valladolid hace 32 años. A veces digo casi en broma que el movimiento vecinal forma parte de mi identidad, me aporta muchas cosas, aunque el trabajo también a veces sea complicado. La coordinación, el empuje en la ciudad, la presencia pública... Hemos vivido unos años muy difíciles, de mucha pelea y resistencia, pero también es cierto que han sido muy interesantes y el movimiento vecinal ha tenido grandes triunfos. Para mí es muy importante seguir en el movimiento vecinal.

Además se supone que llega una época más atractiva y amable para la federación, al menos económicamente, ¿y ahora se plantea no seguir al frente?

Bueno, no sé, cada uno tiene sus momentos personales y vitales. Lo que sí que creo es que, en cierto sentido, el movimiento vecinal vallisoletano, y el de la federación en concreto, ha demostrado durante mucho tiempo su valía como entidad al servicio de la mejora de la ciudad a las duras y a las maduras. No nos ha gustado tener que acudir muchas veces a los tribunales, que es algo que se nos ha achacado durante mucho tiempo, porque entendemos que eso es casi lo último ante algo tan manifiestamente palpable como un incumplimiento de la legalidad. Pero si no te escuchan, prácticamente te ves obligado a presentar recursos, y en muchos se nos ha dado la razón. Eso también demuestra la valía, transparencia y honestidad del movimiento vecinal. No es esa la mejor forma de trabajar, la mejor es de una forma participada, colectiva, dialogada con quien gobierna, llegar a acuerdos, y en este tiempo que se ha iniciado esperamos que se mantenga ese camino hacia un Valladolid mejor.

¿Cree que el hecho de haber formado parte de la lista de Valladolid Toma la Palabra en las pasadas elecciones (como número 10) puede perjudicarle personalmente a usted, o a la imagen de independencia de la federación, ahora que además esta plataforma está dentro del Gobierno municipal?

En el movimiento vecinal hay gente de muchas ideologías políticas, forma parte de la riqueza y diversidad del propio movimiento, y yo nunca he ocultado mi posición ni mi pensamiento político. Le di muchas vueltas y al final me decidí a concurrir a las elecciones, me parecía que era un momento muy importante para la ciudad. La federación ya había manifestado también que esperábamos un cambio de Gobierno tras muchos años de mayorías absolutas del PP porque pensamos que lo necesitaba la ciudad. Entendí que podía aportar mi granito y me presenté, y por supuesto previamente lo consulté con la directiva de la federación, aunque fuera una decisión personal. En cuanto a si puede perjudicar, cuando se me eligió ya se conocía cuál era mi posición, y como presidenta de la federación en ningún caso voy a mantener una tendencia política clara de defensa de lo que es el programa de un partido político o de una plataforma como VTLP. Yo me debo a las asociaciones vecinales y a lo que la ejecutiva de la federación decida, y esos criterios que se toman de una forma participada y común son los que yo voy a defender como representante del movimiento vecinal.

¿Y cómo ve la salud del movimiento vecinal?

Yo creo que están siendo años muy duros para todo el movimiento asociativo en general, por la propia crisis y por la situación personal de mucha gente que puede estar más pendiente de salvarse a sí misma, así que todo lo que sea movimientos en defensa de lo común se complica. Pero también creo que hay otra razón: los tiempos han cambiado y quizá esa es una de las cuestiones que debemos analizar. No hemos sabido adaptarnos en nuestras formas de hacer y trabajar. Sí que estamos participando en todo el tema de redes sociales, aprendiendo a trabajar en red con otros movimientos, participando en muchas plataformas... Pero creo que tenemos que hacer una revisión y mejorar nuestro funcionamiento, modernizarnos entre comillas y abrir nuestros sistemas de trabajo. Quizá haya que replantearse nuestra forma de trabajar, esa tarea de hormiguitas de reunirnos semanalmente, por ejemplo... Yo creo que esa es también una razón por la que no hay gente para la renovación generacional dentro del movimiento vecinal, es muy complicada y eso lo tenemos que reconocer.

Hace un año ya advertían que en los cuatro anteriores perdieron casi 5.000 socios, al pasar de casi 12.000 a poco más de 7.000, aparte de bajar de 25 a 22 asociaciones.

En el número de asociaciones han influido muchos factores, esta actitud de pelea continua con el Ayuntamiento ha desanimado claramente a mucha gente, ha sido una resistencia dura de vivir y tenemos que recuperar en cierto sentido no sólo la reivindicación, sino la alegría por la construcción de una ciudad más amable. Eso, a mi juicio, puede volver a atraer gente al movimiento vecinal.

¿Cree que esa tensión constante ha podido estigmatizar a la federación, o alimentar la imagen que los más críticos le han atribuido como colectivo «politizado»?

Quizá sí se ha tildado muchas veces a la federación de ser un poco el ariete contra el anterior equipo de Gobierno y de que se ha politizado, el alcalde anterior nos acusaba de ello reiteradamente. En ese sentido, nosotros siempre hemos dicho que claro que hacemos política, pero entendida en el sentido más amplio del término, como participación en asuntos públicos. Pero intentamos no hacer política partidista, ni defender ni ir contra un determinado partido. Y también apostamos por trabajar todo el tema de trabajo social, como con el proyecto Entrevecinos (orientación laboral), que actualmente lleva la asociación federada del Barrio España. También queremos seguir trabajando y colaborando en acción social, o en igualdad. Que no sólo sea luchar por determinados asuntos, aunque también lo hagamos siempre que sea necesario. Ahora por ejemplo estamos iniciando una colaboración con la Concejalía de Servicios Sociales sobre un proyecto de buena vecindad, con atención a personas de la tercera edad que viven solas, sencillamente para acercarnos a ellas y saber que están bien.

Para terminar, ¿qué espera de este año para la federación?

El deseo principal es que todas las asociaciones y personas que formamos la federación entendamos que esto es trabajo de todos; y que haya aún más gente en las asociaciones que además de trabajar en sus barrios colaboren de forma más directa con la federación vecinal. Y quizá otro deseo es la recuperación de esa alegría del movimiento vecinal, mantener la reivindicación, la lucha, el compromiso social claro, pero también recuperar aspectos de buena vecindad, de colaboración, de alegría, de trabajo en red...

¿Y con usted al frente?

Ya veremos. Lo que sí quiero decir es que estaré en el movimiento vecinal, eso lo tengo muy claro