Contactar | asociaciones | Mapa del sitio | Sitios Web | listas correo | webmail | Facebook | Twitter | Canal Youtube | cavecal | ceav | RSS

Portada del sitio > Áreas > Participación ciudadana > Las asociaciones vecinales complementan las reclamaciones relacionadas con (...)

Revista de prensa. El Norte de Castilla. Movimiento vecinal en Valladolid

Las asociaciones vecinales complementan las reclamaciones relacionadas con los grandes problemas urbanísticos y de dotaciones básicas encaminadas a mejorar la calidad de vida con iniciativas de ocio y consumo

Los colectivos reconducen sus programas de actividades ante la aparición de nuevas demandas sociales entre los residentes de los barrios

Lunes 3 de octubre de 2005 · 2716 lecturas · rss article rubrique


«Las asociaciones de vecinos nacieron debido a los baches, a las farolas que no tenían luz, a las reclamaciones de los vallisoletanos para que el Ayuntamiento les arreglara la calle», comenta Carmen González, presidenta de la Federación Vecinal Antonio Machado. «Todas esas cuestiones parece que se han solucionado, en parte, y ahora los colectivos vecinales tenemos que hacer frente a otro tipo de problemas completamente distintos», explica. Han pasado del bache al taichi, de los problemas derivados del alcantarillado a otros relacionados con la convivencia, el medio ambiente, el consumo o las ofertas de ocio.

La Federación Vecinal cumple este año su cuarto de siglo de vida y la Asociación Familiar Rondilla celebra estos días su 35 aniversario. Lo hace con un conjunto de actividades en el que recuerdan los orígenes del colectivo, el nacimiento de una asociación que, como otras en la ciudad, tuvo entre sus primeras preocupaciones el urbanismo, las deficiencias de construcción de las viviendas o la insuficiencia en las redes de abastecimiento y saneamiento. Una vez cubiertas esas necesidades, las inquietudes vecinales apuestan por nuevos campos. Para ello, deben luchar en muchos casos con la apatía de los propios residentes.

Más colaboración

Mariano Asensio, presidente de la asociación de vecinos de Nuestra Señora del Rosario, en La Rubia, ha solicitado esta misma semana más colaboración por parte de los vecinos, una mayor implicación en la vida activa y social del barrio. «Las asociaciones no estamos únicamente para organizar las fiestas, tenemos que concienciar a los vecinos de que hay que luchar por todas aquellas carencias que tenga el barrio. Sirven para canalizar esas inquietudes, para organizarlas y darles salida», explica Asensio. No en vano, estas agrupaciones mantienen reuniones periódicas con los representantes políticos (cada zona tiene asignado un concejal al que plantear directamente sus dudas).

La nueva acción de las asociaciones se alimenta con ramificaciones que buscan la integración entre los vecinos, la creación de redes de colaboración social a través de la organización de conferencias, charlas o talleres. Los colectivos vecinales han abierto nuevos caminos con la celebración, por ejemplo, de cursos de taichi e incluso idiomas, actividades que no siempre son bien vistas. Academias o gimnasios han criticado estas líneas de acción al considerar que se ejerce competencia desleal.

Carmen González, cuando se cumplen 25 años de la Federación Antonio Machado, recuerda que todavía hay cuestiones «que no hemos resuelto». «Una de nuestras principales preocupaciones es conseguir un equilibrio global de la ciudad y comprobamos cómo todavía existen desequilibrios en la zona este (Pajarillos, Pilarica) con respecto a otras zonas de la ciudad. El problema es que el Ayuntamiento no está poniendo las herramientas necesarias para acabar con esta situación. Nosotros hemos presentado el proyecto Antípodas, pero hay que seguir trabajando en ello», comenta.

LA UNIÓN DE PAJARILLOS

«El alcantarillado fue la primera preocupación de los vecinos de Pajarillos»

«Nuestra asociación tiene más de 25 años de antigüedad. Nació de la mano de los primeros ayuntamientos democráticos. Una de las primeras decisiones que tomó entonces la Corporación fue la creación de una tasa municipal de basuras y los vecinos del barrio se mostraron contrarios a ese gravamen». En torno a esta reclamación se constituyó la asociación La Unión de Pajarillos, un barrio que nació «por el aluvión de gente que llegó a vivir con la apertura de Fasa» y que encontró en el asfaltado de calles y, sobre todo, el alcantarillado, sus principales problemas. También la falta de colegios. «Yo no lo he vivido, pero muchos vecinos me han contado las dificultades que tenían para conseguir una plaza en las escuelas para sus hijos. Tenían que hacer noche en la calle, a la puerta del centro, para que los chicos fueran admitidos», comenta María José Larena, actual presidenta de la asociación.

«A partir de ahí se ha seguido trabajando mucho para mejorar la calidad de vida del barrio. Pero sí que es verdad que ha cambiado el concepto de actuación. Ahora estamos más preocupados por las condiciones sociales y por la convivencia en el barrio en todos los niveles», comenta Larena. El narcotráfico ha sido una de las constantes en las manifestaciones vecinales de los últimos años.

«Ya no nos planteamos solo el arreglo de una determinada calle, también ofrecemos asesoría legal y jurídica (respecto a problemas con la comunidad de vecinos, por ejemplo) o educación de adultos». «Se ha cambiado mucho. Nuestra preocupación ahora es crear redes, coordinarnos con otros colectivos (educativos y sociales) que también trabajan por el bienestar del barrio».

ASOCIACIÓN DE VECINOS BARRIO DELICIAS

«Trabajamos por el Urbanismo en el barrio y la acción social»

La Asociación de Vecinos Barrio Delicias nació en el año 1998. Francisco Capdepont había colaborado con anterioridad en otro colectivo de vecinos de la zona, «pero estaban más pendientes de la organización de talleres y la creación de ingresos que por trabajar por los beneficios del barrio. Por eso surgió este colectivo, una asociación independiente que, con independencia de las ideas de cada uno de sus miembros, luchara por incrementar el bienestar del barrio», asegura. «El riesgo de las asociaciones es precisamente ese, que pierdan la perspectiva de para quién trabajan. Su objetivo debe ser el barrio».

«Estamos preocupados por las carencias de Delicias, que todavía son muchas en materia social. Necesitamos ludotecas, guarderías y más residencias y centros para mayores, ya que el 40% de nuestros vecinos pertenecen a la tercera edad», añade Domi Fernández, presidenta de la asociación.

«No olvidamos el Urbanismo porque nuestro barrio aún está muy descuidado en ese aspecto, con calles muy viejas que no reciben toda la atención que deberían por parte del Ayuntamiento. Urbanismo debería invertir más en Delicias para recuperar las aceras del barrio, el más grande de Valladolid», recuerda Capdepont.

Por delante, aseguran, se asoma un nuevo frente y es el incremento del número de vecinos inmigrantes. «Este colectivo es cada vez mayor en Delicias y tenemos que estar atentos para resolver sus necesidades», comenta.

ASOCIACIÓN DE VECINOS DE LA VICTORIA

«Ahora velamos por la calidad de vida»

Con 27 años cuenta la asociación Los Comuneros del barrio de La Victoria. Más de un cuarto de siglo de historia que se traduce en nuevas reivindicaciones «que pasan por mejorar la calidad de vida de los vecinos. Es cierto que en un primer momento las preocupaciones eran sobre todo urbanísticas y relacionadas con la educación, pues había pocos colegios y los que teníamos estaban en una situación escandalosa. Ahora nos preocupan asuntos como el consumo o el medio ambiente», comenta José Luis Díez, presidente del colectivo. Entre las preocupaciones inminentes, «la mejora de las zonas verdes y los márgenes del Canal a su paso por el barrio», comenta.

ASOCIACIÓN FAMILIAR DE LA RONDILLA

«El colectivo nació para dar respuesta a la mala construcción de las viviendas»

El barrio de La Rondilla nació hace más de tres décadas, con la implantación de Fasa-Renault y la antigua Sava (Pegaso) en Valladolid. «Llegó entonces mucha gente de los pueblos, de otras ciudades y se empezó a construir el barrio con una especulación tremenda», comenta Rocío Matilla, actual presidenta de la asociación.

La rapidez con la que se levantaron las viviendas, la pobre construcción en algunos casos y los problemas en los bloques edificados por la constructora Imperial (se hundían las casas de las calles Cardenal Torquemada o Calderón de la Barca) propiciaron la creación de la Asociación Familiar de la Rondilla, formada en un primer momento por los afectados de estas deficiencias constructivas. «Ese fue el detonante, pero en seguida se luchó por la falta de dotaciones en el barrio. No había escuelas ni plazas públicas. Hemos conseguido varias mejoras en estos aspectos. Por ejemplo, logramos echar abajo el Plan Parcial Ribera de Castilla que preveía levantar tres mil viviendas en el lugar que hoy ocupa el parque, una zona verde que es modélica en Valladolid».

«En este tipo de cuestiones hemos mejorado y las preocupaciones ahora enfocan hacia otros aspectos que tienen que ver con los vecinos de La Rondilla, pero también con el lugar que ocupan dentro de un mundo global». Matilla resalta los asuntos relacionados con el Consumo y el Medio Ambiente como algunas de las más crecientes preocupaciones de los vecinos.

Algunos, como los inmigrantes, se han incorporado recientemente. «Recuerdo cuando hace cuatro o cinco años llegaron las primeras familias de argelinos, que venían del sur de España. Desde entonces ha habido una explosión de nuevos vecinos en el barrio. La asociación ha trabajado con ellos como avanzadilla ya que las administraciones han solido ir a remolque», explica la presidenta.


Fuente: Texto: Víctor M. Vela, El Norte de Castilla, 29-09-2005.