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Opinión de Jesús Ojeda Guerrero

“Ya no pueden seguir así las cosas” Millán Santos en el recuerdo ((11/11/1926- 9/03/2002)

Lunes 21 de noviembre de 2016 · 402 lecturas · rss article rubrique


“Hay que borrar las viejas trampas...Porque ya no se puede/ construir sobre arena, / ni ensuciar con las manos la belleza/, ni respirar el aire nauseabundo.../Hay que dar validez a la Palabra”. De esta forma tan poética y reivindicativa el maestro Millán instaba a despertar y responder a las resistencias de los gobiernos a la solidaridad internacional y a algunas de las opciones elegidas mayoritariamente por la ciudadanía, llamando la atención para que no se dejaran arrastrar por promesas que no se vinculan con construcciones de justicia distributiva y conmutativa, esta última como compromiso personal con los demás. En estos tiempos tan necesitados de compromisos éticos convendría rescatar del olvido el viejo concepto aristotélico de concordia política, consistente, no en educar para que todos los ciudadanos tengan las mismas ideas y opinen lo mismo sobre algunas realidades, sino en generar una comunidad de propósitos inclusivos en lo referente a los asuntos públicos; para él “lo que aportas a los demás te enriquece y si es de forma organizada mejor”. Espigando de sus cuadernos de apuntes leemos que para superar los retos de ese individualismo enraizado con facilidad en cada uno que carcome le visión solidaria es imprescindible construir sobre un sistema de relaciones nuevo, donde el concepto de ciudadanía esté unido al de participación y democracia, porque «dicha participación ciudadana como un proceso educativo en el que todos nos educamos colectivamente, aprendemos a trabajar juntos».

La formación de agentes dinamizadores de la educación y la cultura eran considerados por Millán como imprescindibles para hacer propuestas sobre la buena ciudadanía (Cfr. El Norte de Castila: 1.11.2014); mirando nuestra realidad de aprendizaje democrático vemos que todavía hay un largo camino por realizar. Él lo señalaba desde el convencimiento que le hacía confiar en las potencialidades de la educación, del debate y de la participación ciudadana como estrategia para promover cambios sociales, para hacer unas comunidades más sostenibles social, económica y ambientalmente en coherencia con una gobernanza democrática y respetuosa con los derechos humanos. Sabemos que se inspiraba en el modelo del educador brasileño Paulo Freire, profundizando en conceptos de concienciación y cultura popular, en construcciones creativas y en utopías sociales con un compromiso de acción política con la sociedad en la que se vive: “Ya no pueden seguir así las cosas/ hay que escribir con líneas nuevas los nuevos hechos de la Historia”. La labor educadora continua en los diversos colectivos de educación de adultos y con perspectivas de futuro con el apoyo institucional de momento. Y la esperanza de que la educación en una cultura popular dé paso a una ciudadanía con mayor sensibilidad social es de una gran importancia; resistir y no desesperar en el proceso.

Y como expresaba un amigo periodista, Vidal Arranz, “Millán vive” porque la auténtica muerte es el olvido, “la única resurrección que puedo comprender radica en la capacidad que algunos hombres tienen para dejar una huella indeleble en la memoria de los otros, perpetuándose en su recuerdo”. Así se desprende de esas expresiones breves, entrecomilladas la mayoría de las veces, no cabe el desaliento, hay que seguir “descubriendo” los valores de la clase trabajadora, porque “algunos somos incurables soñadores”, pensando que “es el pueblo el que tiene la palabra”, convencido de que se operaran cambios y “la juventud tiene que despertar. Creo en la gente y sé que esto cambiará”. ¡Que así sea!, como gustaba terminar sus intervenciones públicas.

Jesús Ojeda, investigador en Ciencias Sociales