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Intervención en la mesa redonda las Jornadas sobre Ozono troposférico

Actuaciones frente al ozono troposférico, ¿qué podemos hacer…desde el movimiento vecinal?

Organizadas por Ecologistas en Acción

Martes 19 de septiembre de 2017 · 58 lecturas · rss article rubrique


El título de esta Mesa redonda es muy expresivo, y sugiere acción directa: no teorías, sino prácticas. Y ¿qué prácticas podemos llevar acabo el vecindario, por un lado, y las asociaciones vecinales, por otro?

Empezaré por aquí, puesto que es al movimiento vecinal a quien represento en esta mesa. Entendemos que nuestra aportación frente a este problema, que se podría hacer extensible a otras cuestiones relacionadas con la sostenibilidad, debe ser doble.

Por una parte, colaborar con las administraciones, exigir que tomen las medidas oportunas frente a este problema, denunciar cuando no lo hacen, y apoyarlas cuando lo hacen. Como ejemplo de esto, la nota de prensa que la federación hizo pública este verano durante el episodio de contaminación por ozono apoyando el corte de tráfico en el centro de la ciudad, o la participación en el Consejo de la Agenda 21.

El otro eje fundamental de la aportación del movimiento vecinal es la divulgación y educación para la sostenibilidad. No podemos separar la problemática de la contaminación por ozono del resto de problemas medioambientales. Y ello es así porque todos tienen un mismo origen, que no es otro que un modelo socioeconómico que prima la competitividad y los intereses individuales a corto plazo. Por tanto, hace falta un cambio de mentalidad que permita contemplar los problemas ambientales y del desarrollo de forma conjunta, teniendo en cuenta su estrecha vinculación, y las repercusiones a corto, medio y largo plazo, tanto para la colectividad como para cada uno de los individuos que la conforman.

Es preciso orientar la actividad personal, profesional y colectiva hacia una perspectiva sostenible, y el movimiento vecinal debe hacer un esfuerzo por concienciar a todas las personas de su ámbito de influencia, que al fin y al cabo son los vecinos y vecinas, de la necesidad de un cambio del modelo de vida. Esto incluye la adquisición de hábitos de consumo responsable, entendido en sentido amplio: consumo de espacio, de energía, de materias primas…y el uso de medios de transporte sostenibles, como el transporte público y la bicicleta.

Desde el movimiento vecinal, y otros movimientos sociales, debemos insistir en la repercusión que esos pequeños cambios suponen para la mejora de la calidad del aire frente a las dudas sobre su efectividad. Es cierto que una gran industria contamina mucho mas que nuestra caldera de calefacción, o nuestro vehiculo privado; pero muchos pequeños ahorros llegan a suponer grandes cantidades de energía, y por tanto una considerable reducción de la contaminación ambiental. Como se decía en una campaña de publicidad, cada gesto cuenta. Nuestra salud, nuestra calidad de vida, y la de las generaciones venideras, va a depender de entender esto.

Si nos centramos en algunas medidas concretas que cada persona puede poner en práctica para luchar contra el ozono, las más directas estarían dentro del bloque de la primera de las “3 R”: reducir. Ya hemos hablado de limitar el uso del vehículo privado, sustituyéndolo por el transporte público o la bicicleta; otras medidas que permitirían reducir las emisiones de NOx y compuestos volátiles orgánicos, serían sustituir calderas de calefacción antiguas, mejorar el aislamiento de la vivienda, ajustar adecuadamente la temperatura…Pero cualquier medida que suponga una reducción del consumo eléctrico en la vivienda, oficina, etc, constribuye a reducir la contaminación por ozono en el punto de producción de esa energía, si es de origen no renovable.

Y aún podemos ir más lejos: todo aquello que permita reducir la generación de gases de efecto invernadero, causantes del calentamiento global, reduce también la contaminación por ozono, puesto que ésta guarda relación con las altas temperaturas. Aquí se pueden incluir los fertilizantes utilizados en la agricultura (consumo de productos ecológicos), el metano (reducción del consumo de carnes, reducción de basura en los vertederos), la deforestación, que reduce el sumidero natural de CO2 (limitación del terreno destinado a producción de biocombustibles, reducción del consumo de papel)…

Por tanto, volvemos a la premisa inicial: los problemas medioambientales están estrechamente vinculados entre sí, se refuerzan mutuamente, y tienen carácter global, por lo que más allá de las medidas concretas, hay que insistir y concienciar al conjunto de la sociedad de la necesidad de avanzar colectivamente hacia un modo de vida sostenible. Creemos que el movimiento vecinal, y los movimientos sociales en general, deben (debemos) jugar un papel importante en esa transición. Y Jornadas como ésta son una buena forma de ponerlo en práctica.

Margarita García Álvarez

REFERENCIAS:
VILCHES, A., GIL PÉREZ, D., TOSCANO, J.C. y MACÍAS, O. (2014). “Educación para la Sostenibilidad” . OEI. ISBN 978-84-7666-213-7. Fecha de consulta: 11/09/2017.