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Federación Vecinal de Valladolid Antonio Machado


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Asamble Anual/ponencia aprobada

Reiventando el movimiento ciudadno

Presentada por la comisión ejecutiva de la Federación

Jueves 29 de marzo de 2018 · 149 lecturas · rss article rubrique


En muchas ocasiones el ritmo del día a día nos absorbe, y a veces, nos conviene parar para reflexionar y ver las cosas con perspectiva. Y al igual que a cada uno de nosotros como individuos, también el movimiento vecinal de Valladolid puede necesitar de una reflexión sobre cómo se encuentra, que problemas tiene, y si va en la buena dirección. En esta XXXVIII Asamblea y a través de esta ponencia, la Ejecutiva de la Federación pretende que las asociaciones que la forman reflexionen a fondo.

Aunque seguramente menos de lo que nos gustaría, Valladolid ha cambiado mucho en las últimas décadas. La ciudad ha terminado de delimitarse, los barrios han visto sus calles asfaltadas, y se han dotado con numerosos equipamientos. Parece haberse configurado un modelo económico más o menos definido (a través de la industria, el comercio y el turismo), y las novedades más recientes han llegado, desgraciadamente, de la mano de la crisis que ha sacudido el país. Políticamente hemos vivido dos décadas de rodillo municipal popular con León de la Riva, el alcalde que probablemente nunca mereció la ciudad. Durante este tiempo, y especialmente en los últimos años de su mandato, el movimiento vecinal ha sido más necesario que nunca, llevando a cabo una impagable labor de denuncia, reivindicación y propuestas frente a la parálisis. Afortunadamente los tiempos cambian y ahora tenemos un equipo de Gobierno con otro talante en Valladolid. Un equipo de Gobierno que, con sus aciertos y sus errores, ha querido prestar más atención a lo que la vecindad demandaba.

Frente a esta nueva situación política, urbanística y social, tenemos que analizar si el movimiento vecinal sigue siendo o no necesario como tal. Y lo cierto es que algunas señales podrían ser de alarma: la falta de gente joven en muchas asociaciones, el descenso de socios en algunos casos, y también, quizás, el paso de los temas vecinales a un segundo plano, frente a actividades, talleres y clases, que apenas sirven para atraer a gente hacia los temas vecinales, y que en algunos casos han podido inflar artificialmente las listas de socios con personas totalmente ajenas al movimiento vecinal y cuya única motivación es ir a clases de "Pilates" más baratas que en una academia.

Llegados a este punto, es necesario que nosotros mismos reflexionemos sobre cómo ser más útiles a los vecinos, verdadera razón de ser de las asociaciones y Federación. Algunas de las antiguas reivindicaciones ya no tienen el sentido que en su día tuvieron, como pudiera ocurrir con las demandas sobre el equipamiento urbano más básico, mientras que otras siguen siendo totalmente necesarias, como las demandas en materia social o cultural. Entre tanto, han surgido nuevos problemas en los que el movimiento vecinal tiene mucho que decir, como la soledad de nuestros mayores, el éxodo de los más jóvenes, y otros.

Todo esto nos hace pensar que el movimiento vecinal, lejos de haber dejado de ser necesario, requiere un replanteamiento frente a su situación actual. Es necesario volver a un modelo en el que solucionar los problemas (viejos y nuevos) del barrio esté en el centro de la actividad de cada asociación. Para ello habrá que realizar una doble labor, por un lado de análisis del entorno en el que cada uno vive, que los miembros de las asociaciones conocemos a la perfección. Y por otro, una labor de permeabilidad de las asociaciones vecinales tanto con la vecindad como con el resto de asociaciones del barrio, con las que se debe entablar una comunicación fluida que en muchos casos pasará por incrementar el papel de las asociaciones vecinales en los consejos de barrio, liderando su relanzamiento si fuera necesario.
También habrá que replantearse el papel y el peso que deben tener los talleres, clases y actividades culturales de las asociaciones, que en ningún caso pueden suponer su principal actividad, sino una tarea de "complemento" de los talleres que, pudiendo interesar al barrio y fomentar el desarrollo de las personas, no realice ninguna otra entidad. Para ello habrá quizás que analizar el modelo económico de las asociaciones, algunas de las cuales dependen de estos otros talleres ocupacionales, con el peligro que ello conlleva.

Por último, para poder materializar este nuevo modelo constructivo de movimiento vecinal, será necesario realizar un esfuerzo para adaptar la forma en la que nos comunicamos. Las asociaciones y la Federación tienen que pararse a pensar a qué público quieren atraer, qué mensajes deben lanzar para ese público, y cuáles son los canales a utilizar para llegar a él. El boca a boca y la cartelería, métodos tradicionales utilizados hasta ahora, pueden seguir siendo necesarios, pero si queremos atraer a un público más joven que asegure el relevo generacional, deberemos perder el miedo a utilizar las nuevas tecnologías, a adaptar el lenguaje, e incluso a invertir parte de los fondos que recibimos en comunicar lo que hacemos.

En este cambio de modelo, ciertamente difícil y costoso, nuestra Federación ofrece a sus asociaciones federadas todo el apoyo que pueda darles. Estamos abiertos a sugerencias, demandas y peticiones, que resolveremos en la medida de nuestras posibilidades. La Federación ha prestado apoyo técnico para cuestiones como el certificado digital, ha organizado escuelas vecinales, y este año seguirá haciéndolo, sobre temas que mejoran nuestro funcionamiento, celebrará un foro vecinal donde todos podremos debatir, y sirve de interlocutor con el Ayuntamiento si es necesario. También queremos mejorar la comunicación tanto de las asociaciones con la Federación como entre las propias asociaciones, para compartir problemas, experiencias y soluciones, crear sinergias, y hacer, en definitiva, que el todo sea mucho más que la suma de sus partes.

Este año, electoral, será importante para la ciudad. Queremos que el movimiento vecinal juegue un papel en los cambios que se produzcan, para que sean beneficiosos para los vecinos y vecinas de Valladolid. Para ello, estamos obligados a REINVENTAR EL MOVIMIENTO VECINAL.