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Federación Vecinal de Valladolid Antonio Machado


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Artículo de Opinión de Margarita García Álvarez

¿Que pasa con las terrazas?

Martes 29 de mayo de 2018 · 165 lecturas · rss article rubrique


Las terrazas de los establecimientos hosteleros son espacios muy agradables para pasar un rato de charla disfrutando sentados en la calle. Pero, sobre todo a raíz de la prohibición de fumar en lugares cerrados, han proliferado como setas, y no siempre en los lugares apropiados.

La tendencia de las ciudades, y de Valladolid en concreto, hacia una urbanización más amable, quitando espacio a los vehículos para darlo al uso peatonal no puede traducirse en una invasión de terrazas. La calle es, ha sido y debería ser no sólo un lugar de paso, sino también lugar de encuentro, de juegos de niños y niñas, de conversaciones de personas mayores. De quienes pueden pagar una consumición en una terraza, y de quienes no pueden, o no quieren. Cuando se quita espacio al vehículo privado democratizamos la ciudad, al ofrecer espacio también a quienes no tienen vehículo. Pero si dedicamos la mayor parte de ese espacio recuperado a una actividad lucrativa, volvemos a generar discriminación. Por lo tanto, es imprescindible equilibrar el uso del espacio, siempre a favor de las personas más vulnerables. Hay que facilitar el juego en la calle, las conversaciones que surgen de encuentros casuales, sin que pararse a hablar suponga impedir el paso porque la acera está en su mayoría ocupada por mesas y sillas. También favorecer la movilidad segura de las personas con alguna discapacidad, especialmente visual.

La nueva ordenanza de terrazas que va a elaborar el Ayuntamiento debería partir de esta premisa. Además debería contemplar otras cuestiones, éticas y estéticas. No se puede entender que nuestras calles y plazas se conviertan en almacenes de mesas y sillas encadenadas durante días, e incluso meses. También nos generan muchas dudas esas extensiones de los locales de hostelería, a veces más grandes que el propio local; estructuras cerradas y calefactadas que se apropian de nuestras aceras, limitando no sólo el paso, sino también las vistas. Son auténticos locales ubicados en la vía pública, similares a los quioscos, y como tales deberían tributar. Y la cuestión de los horarios, que es preciso regular de forma adecuada para que el disfrute de algunas personas no suponga la pesadilla de otras, que intentan descansar en la supuesta tranquilidad de sus hogares.

Además, la mejor de las ordenanzas no sirve de nada si no se pone celo en hacerla cumplir. La ordenanza actual tiene muchos fallos, es evidente. Pero es que además no siempre se cumple. No es raro ver terrazas que dejan menos espacio para el tránsito de los 1,80 o 1,50m., mínimo establecido. Otras no respetan las distancias a pasos de peatones y otros elementos de mobiliario urbano, dificultando el uso de bancos, por ejemplo. Algunos locales no colocan en el exterior el croquis con la distribución de las mesas y las dimensiones de la terraza, o lo colocan de forma que resulta imposible su consulta. Por lo tanto, sería de agradecer que la policía municipal estuviese muy pendiente para minimizar los incumplimientos, que, aunque puntuales, generan cierta sensación de que “todo vale” cuando se trata de terrazas.
En resumen, se debería intentar ordenar el espacio público de manera que puedan convivir de forma armónica los usos lucrativos, estanciales, de movilidad. Y establecer para las terrazas una normativa que contemple horarios, ocupación, condiciones estéticas, ruido, limpieza y cualquier otra cuestión que a afecte a la convivencia. Una normativa muy apegada al sentido común, que dé prioridad al conjunto de la ciudadanía frente al lucro de quienes se dedican a la hostelería, reconociendo la importancia de este sector como motor económico y generador de empleo. No pedimos que desaparezcan las terrazas, sólo que se regulen de forma responsable para conseguir que nuestra ciudad sea cada vez más vivible.

Margarita García Álvarez

Artículo aparecido en el Día de Valladolid