INTERVENCIÓN PLENO 26 DE ENERO. APORBACIÓN DEFINITA PRESUPUESTO MUNICIPAL 2026.

Esta Federación considera que se debe de aplicar el criterio contable de prudencia en la confección de los presupuestos y muy especialmente en el caso de gastos amparados por acuerdos vigentes con otras entidades. Y sabemos que éste es uno de los criterios contemplados en la elaboración del presupuesto

Por eso nos llama poderosamente la atención que se esté proponiendo una   aportación que excede en un 16.2% a lo comprometido en el préstamo participativo a la sociedad alta Velocidad SVA, según el convenio ¿vigente?, es decir 1.230.000 euros por encima de lo comprometido, sin que exista, que sepamos, ninguna modificación que justifique esa modificación respecto a lo acordado en dicho convenio.

La inclusión del importe en exceso de la partida podría interpretare por el resto de socios como una intención de financiar la sociedad, en un momento en el que varios de los socios han enviado escrito a este Ayuntamiento denunciando la resolución del Convenio de Integración.  Además está el precedente de  la aportación económica realizada en 2025, rechazada y devuelta la cantidad por parte de la sociedad al no estar la misma acordada legalmente.

No tenemos constancia de que el Ayuntamiento haya acordado incrementar el importe del préstamo participativo del año 2026, ni tampoco de haber recibido comunicación de la Comisión Mixta de Seguimiento que decida si se ha autorizado este incremento. Por lo tanto, el importe debería ajustarse al 100% de lo comprometido en el convenio de Integración Ferroviaria.

Pero además, no podemos entender, ni creemos que lo pueda entender la ciudadanía de Valladolid,  el criterio de este equipo de gobierno, que un año considera que la aportación a la SVAV supone una carga que limita las inversiones y otros gastos públicos, y más tarde pretende realizar una aportación económica por encima de lo comprometido, en un presupuesto, el que estamos debatiendo, que aprueba financiación de gastos mediante créditos financieros.

La otra cuestión que nos preocupa es la escasa dotación presupuestaria para la Sociedad Municipal de Suelo y Vivienda de Valladolid.

En el momento actual, la vivienda es una de las principales preocupaciones de la ciudadanía, especialmente de las personas más jóvenes, también en Valladolid, y que la Constitución Española, en su artículo 47, establece que “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación”

La Sociedad Municipal de Suelo y Vivienda de Valladolid, VIVA, se define en sus objetivos como una entidad esencial en la gestión directa de un servicio público como es el acceso a una vivienda digna en el municipio de Valladolid. Afirma también que su consolidación, tanto en el organigrama municipal, como en la sociedad vallisoletana, le hace ser referente en materia de vivienda en el municipio. Y en consonancia con esto, el Plan Municipal de Vivienda y Suelo 2026-2030 se plantea como reto principal el fomento de un parque de vivienda adecuado a precio asequible, así como garantizar el acceso a la vivienda, especialmente de los colectivos más vulnerables.

Pero esto contrasta con la previsión de ingresos y gastos para 2026, incluida en el Área presupuestaria 02-Urbanismo y Vivienda, que establece unas cantidades para inversión en vivienda, tanto de nueva construcción como existente (rehabilitación y adquisición de vivienda usada) absolutamente insuficientes para cumplir con los objetivos de la Sociedad.

Por lo tanto, consideramos prioritario, para poder responder a un problema social que afecta a amplios sectores de la población vallisoletana, que se incremente el presupuesto asignado a la Sociedad Municipal de Suelo y Vivienda de Valladolid, VIVA, en especial el capítulo 6, Inversiones reales, con el fin de que pueda llevar a cabo de forma real y efectiva sus objetivos.  Lo contrario sería no ver la realidad, o lo que es peor, primar el interés de quienes utilizan la vivienda como un activo para el enriquecimiento, frente a su carácter de bien social de primera necesidad, imprescindible para poder desarrollar un proyecto de vida estable.